miércoles, 26 de diciembre de 2012

¡Feliz Navidad!

Esta vez no os podéis quejar: mis tres últimas entradas han ido bien seguiditas.
¿Cómo se celebra la Navidad en América? Pues como siempre, depende de la familia. 
Como ya sabréis, mi madre es checa. Allí, en Nochebuena cenan pescado con ensaladilla rusa (sin pimiento y con pepinillos, eso sí). Al parecer, la ensaladilla rusa sólo la toman ese día y es muy tradicional. Además, allí los regalos los trae "baby Jesus" -me dijo la expresión en checo pero no me pienso dejar en ridículo intentando repetirla- el 24 por la tarde-noche, después de cenar. Así que para no perder las buenas costumbres, un regalito nos apareció a Patrick y a mí. Él recibió un juego de herramientas y un Ninjago de Lego, yo un libro con pinta de precioso. Ahora estoy leyendo The Catcher in the Rye y Anna Karenina, así que cuando termine esos lo devoraré seguro. Y chocolate del bueno para compartir.
El 25 por la mañana, nos levantamos y tras desayunar abrimos los regalos. En serio, yo no sé de dónde saca esta gente el dinero para la montaña de regalos que recibió Patrick, pero Palomita se quedó hiper feliz con una taza de Starbucks (venga, gritadme moderna), mi cesta de productos de belleza, y mi puzzle de mil piezas. Lo del puzzle es genial y terrible a la vez porque me obsesiono; me he tirado horas en la mesa de la cocina. También recibí una caja de mi familia de España llena de cosas preciosas, y desde aquí quiero agradecerlo todo, también los regalos pecuniarios. Es tan bonito que os sigáis acordando de mí aunque esté lejos. Cuando la estaba abriendo, hasta tuve que decir "Eh... I may or may not cry..." Menos mal que al final no me salió la lagrimita, porque Patrick se ha asustado mucho un par de veces que me ha visto llorar (¿o fue una?)
Luego fuimos a casa de Julie, la hermana de mi padre, y más regalos. Tengo un peluche de ballena (¿¡indirecta!?), un bolsito de fiesta y M&M's. Comimos dulces tradicionales americanos y jamón cocido con reborde de miel. Y queso del bueno. 
El otro día fui al Jardín Botánico de Washington DC y al Building Museum. Hubo una exposición sobre Detroit que me tocó por dentro. Os pongo en antecedentes: cuando comenzó la industria automovilística en EEUU, Detroit fue un boom exagerado (aquí todo a lo grande, ya sabéis), pero al debilitarse, todo se arruinó, la gente abandonó la ciudad, todo está dejado de la mano de Dios. Es devastador y muy bello a la vez, las fotografías impactan. Si tenéis la oportunidad de ver "Dissambled Detroit", no os lo perdáis por nada del mundo.
Por cierto, ha nevado un par de días ya, el caso es que no cuajaba (aunque me entusiasmé mucho igualmente), pero hoy me levanté y ¡sí, había cuajado! Saqué una foto en cuanto pude, pero luego se amontonó más nieve.
Ese calcetín primero es el mío. ¿Tengo o no tengo una familia chachi? No, ahora en serio, Edward me dijo que estaba muy contento de que estuviese con ellos estas Navidades y resultó muy bonito.







3 comentarios:

  1. Alaa cuantso regalos!!
    Me alegro de que estés teniendo una Navidad especial :)

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  3. Palomaaaa(: hacía tiempo que no me pasaba por el blog! Veo que te lo estás pasando genial por allí,y que tus navidades están siendo como de película, con nieve y todo!!qué guaay¡me alegro un montón!
    Un beso enormeee

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