jueves, 30 de agosto de 2012

Día 17 (o de comer ensalada 2 días seguidos... y gustarme)

Os escribo hoy porque mañana nos vamos a pasar el fin de semana a Delaware, otro Estado. Sí, se suma a la lista de ellos que conozco. Es genial, porque quiero pasar por cuantos más, mejor. Ya os contaré de mi aventura en Bethany Beach.
Hoy me he tenido que levantar e ir al instituto a por mi horario. Entro a las 7:20 y salgo a las 2:10, comiendo el high school. El sistema es un poco raro, pero intentaré que lo comprendáis.

  1. Hay Red days y Silver days, ya que esos son los colores del colegio.
  2. Tales days se van alternando. El martes 4 (primer día de instituto) es rojo, la siguiente jornada es plateada, a continuación rojo y así sucesivamente.
  3. Cada día se divide en: clase de 104 minutos, break de 8 minutos para cambiarse de aula, otra clase de 96 minutos, un lío durante el cual hay clases y media hora para comer (que ya os explicaré cuando me den la información el primer día) y una última clase de 54 minutos.
  4. La clase de 54 minutos la tengo todos los días para la misma asignatura, mientras las demás van alternando según el día sea rojo o plateado, para sumar el mismo tiempo -más o menos- de clases por cada asignatura.
En definitiva, mi horario ha quedado así:
Días rojos: Biology AP*, Sociology-Psychology**, Latin 1, Precalculus with Trigonometry.
Días plateados: Human Anatomy & Physiology, English 11***, US/VA History Honors**** y Precalculus with Trigonometry.

*. AP = Advanced Placement. Es el nivel más alto de los tres que se pueden escoger.
** Aquí no son tres trimestres, sino dos semestres. En este "mix" doy sociología el primer trimestre y psicología el segundo.
*** Es inglés normal, como el que cogería un alumno cualquiera no muy interesado en la asignatura.
**** Honors es el segundo nivel más alto de los tres que se pueden escoger.

¿Soy una suicida? Probablemente. ¿Voy a aprender de lo que me gusta y va a valer la pena el esfuerzo? Estoy segura de que sí.

(Por otro lado, que sepáis que si no os contesto al whatsapp no es que me caigáis mal ni que os esté haciendo el vacío, sólo ocurre que mi maravilloso móvil no sabe coger wifi -yuhu. Nada, eso, que cualquier cosa, hay redes sociales o podéis comentar, no os voy a ignorar.)

miércoles, 29 de agosto de 2012

Días 15 y 16 (o de cómo irse asentando)

Estos días han sido menos de hacer cosas fantásticas y más de ver el estar aquí como mi vida normal. Lo típico: ya puedo coger el teléfono de casa e incluso llamar a la vecina, me dejan al niño un par de horas para que lo cuide, puedo estar sola en casa, me prestan las llaves... Más como si fuese otra de la familia.
La verdad es que tengo mucha suerte con ellos y me apena un poco que sólo sean una welcome family, porque mejor que esto dudo que lo encuentren, e igualarlo va a ser casi imposible también.
También fui a casa de Carmela, la chica valenciana, porque me llamó por la tarde, que si me acercaba un rato a su casa. Se me fue la noción del tiempo y llegué "tarde", a las ocho (el niño ya estaba acostado), así que me tuve que hacer un sándwich y adivinad de qué fue: mermelada y mantequilla de cacahuete. Yankee total.
Me encontré una monedita en el suelo al ir a buscar a Patrick a su soccer camp y de paso, gracias a Edward, he aprendido sobre las monedas en EEUU, que por cierto apenas sabía nada de ellas. Os cuento: un dollar (dólar) se divide en cien cents (céntimos/centavos), cuyo símbolo es ¢, pero cada moneda tiene un nombre especial. Las de un centavo se llaman penny, las de cinco se conocen como nickel, las de diez (como la que yo hallé) son un dime y las de veinticinco céntimos de dólar tienen el "apodo" de quarter. Luego half dollar -cincuenta centavos, lógicamente- y one dollar. Luego, si blogger se digna a dejarme, os pondré una fotito, para que no tengáis que hacer vosotros el trabajo de buscarlas.

Además, me ha visitado mi supervisora de CIEE (la organización que se encarga de todo) y le he dicho que todo muy bien. Ella se metió con cómo hablaba, pero la verdad es que a mí algunas cosas de las que ella decía también se me escapaban. Supongo que iré mejorando, claro. Además, hacía un rato habían halagado mi pronunciación así que no me importó tanto.
Leo un poco los blogs de otros becados -sí, chicos, os hago caso- y todos están viviendo experiencias maravillosas. Yo también estoy muy bien, muy muy bien, pero no vivo tantas cosas guays como ellos. O son diferentes, no lo sé. En cualquier caso, me encuentro contenta y satisfecha con cómo va yendo mi vida aquí.

lunes, 27 de agosto de 2012

Días 13 y 14 (o del Dolphin Swimming Club)

Tienen juke boxes, metías 25 cent.
y sonaba esa canción en todo el local
El domingo fuimos a tomar brunch con unos amigos de los Findlay que también estuvieron con ellos en la embajada de Nicaragua. En realidad, yo ya había desayunado porque no sabía nada del asunto, pero os lo explicaré. Un brunch, para el que no lo sepa, es un desayuno fuerte y tardío. Es el mejor invento del mundo porque es tomar la deliciosa comida del desayuno -del desayuno americano- en más cantidad y con algo de comida normal. En serio, debéis probarlo, es una delicia. Yo también pensaba que se trataba de una estupidez, pero he cambiado de idea totalmente.
Tomamos el brunch en una cadena de
restaurantes sanos llamada "Silver dinner"

Hoy he ido a la piscina con la familia de esta chica española a la que conocí el otro día y lo pasamos muy bien. Al final ya se hizo un poco aburrido, claro, pero en general me divertí mucho. Les gorroneé bastante fruta porque estaba buenísimo (aquí la fruta parece la perfectísima de los anuncios) y me sentí un poco mal, así que el próximo día seré yo la que me lleve una pieza para no comer de la suya. Después de la cena fuimos a visitar a una chica a la que está supervisando Alzbeta -que como probablemente ya os haya contado, es voluntaria de CIEE- y la verdad es que bien, porque durante el camino hablamos mucho y me cae aún mejor de lo que ya lo hacía.
Me preguntó por mi padre y bueno, la verdad es que me ha hecho pensar. No hecho de menos a mis padres porque en realidad no les necesito físicamente, me valgo por mí misma. Además, ellos saben que estoy bien y yo que ellos también. Pero tengo cosas que decir sobre mi padre. Esto es un rollo que probablemente a nadie le interese y él ni lea, pero necesito contarlo. Mi padre no es el padre ideal, tiene muchos defectillos, pero aún así, es el padre perfecto para mí. Si me hubiesen dejado diseñar uno, seguro que lo hubiese hecho peor. Le admiro muchísimo porque es una persona muy sabia y reflexiva, que sabe de todo. Siempre se puede hablar con él y siempre tiene cosas que enseñarte. Confío mucho en él y le cuento muchas de las locuras/manías/idas de olla que se me pasan por la cabeza. Me defiende de mi madre cuando lo necesito y me riñe cuando es preciso, pero la mayoría de las veces hasta un punto justo. Me ha enseñado tantísimo y... ojalá algún día llegué a tener la mitad de conocimientos de los que él tiene, porque no sólo es una persona realmente inteligente, sino que además utiliza su intelecto. Aparte de lo que le admiro por eso, me quiere tanto y me tiene tanto aprecio, creo que no sólo como hija, sino como persona, que me hace valorarlo mucho más. No soy la clase de persona a la que van llamado guapa cada dos por tres, pero él siempre me lo dice y me hace sentir muy querida. Además, me llama princesa y encabeza así sus emails, es inevitable que me acuerde de él cuando otra persona me lo llama. -hoy me pasó-. Y no sé, el día que me falte por completo... mejor ni me lo imagino.

domingo, 26 de agosto de 2012

Días 11 y 12 (o de Maryland)

Aunque hoy sea el día 13, tanto tiene.
Anteayer comenzaron mis primeros intentos de socialización: conocí a una valencia de un año menos que yo, la cual está pasando el verano en casa de su tía, una mujer de Barcelona que trabaja en la embajada española y vive con su marido americano y sus cuatro hijos en una casa, literalmente, a la vuelta de la esquina. El hombre es arquitecto y tienen una casa impresionante. Nos caímos genial y para mañana teníamos planeado ir juntas a la piscina a conocer a más gente que ella tiene fichada y va a ir a mi instituto.
Sólo conozco a una persona que vaya al McLean, un senior (o sea, de un año más que yo), llamado Sam, que vive en mi calle. Pero vamos, que únicamente nos presentaron, debería hablar con él alguna vez más para "tener contactos".
Como nota curiosa, yo siempre había pronunciado "maclíin", pero no, es "macléin". Me estoy corrigiendo poco a poco, pero a veces aún lo digo mal.
Un cangrejo azul de Maryland

Ayer fuimos a Maryland, a casa de unos amigos. Aquí la gente tiene una vida social impresionante, siempre andan con compromisos, planes, cosas que hacer... La casa era una mansión. En serio, las burradas de casas que hacías con los sims te darían una ligera idea. Mejor no me pongo a describirla, que me corroe la envidia por dentro. Parece que sólo he estado tratando con gente bien o algo así.
Monté en la parte de atrás de un pick-up (también conocida como ranchera) y tengo que decir que ir marcha atrás es alucinante. Pesqué cangrejos en la bahía de Chesapeake (nombre que se resiste a entrarme en la cabeza y siempre tengo que copiar y pegar de la Wikipedia), os voy a explicar cómo: Coges un cuello de pollo crudo y le atas firmemente un buen cordel, lo sumerges en el agua hasta el fondo y esperas a sentir un cangrejo tirando; luego, con muuuucha lentitud, vas subiendo y otra persona lo "pesca/rescata/recoge" con un aparato que es como un cazamariposas pero bueno, de aluminio u otro material resistente. Así contado no parece gran cosa, pero os aseguro que es emocionante, muy pero que muy emocionante. Yo pesqué un cangrejo azul de Maryland, pero como no tenía el tamaño adecuado lo devolví a la vida. Después volvimos a la mansión y la mujer, que era chef pero se retiró para pasar mas tiempo con sus hijos, nos hizo un buffet de burritos (make your own burrito!). Hubo un punto en que por cosas tuve que irme yo sola a un cuarto a cargar el iPod, y entonces llegaron dos niñas de un partido de soccer. Aún siendo unos años más pequeñas que yo, nos caímos fenomenal y lo pasamos de maravilla hasta la hora de marcharnos. Llegamos a casa tan tarde y yo estaba tan reventada que me descalcé, cambié, escribí un mail y apagué la luz.
Quería escribir una entrada porque fue un día maravilloso, pero se me cerraban los ojitos.

jueves, 23 de agosto de 2012

Días 9 y 10 (o del río Potomac)

Ayer fuimos a un parque natural precioso, Great Falls, en el río Potomac (aquí, el enlace en inglés a la wikipedia) y os traigo pruebas gráficas. ¡Yuhu! ¡Fotos! Parecen que le dan un toque más bonito al blog. Vi el estado de Maryland, que está al otro lado de la cascada. En serio, ir a ese parque, tumbarte habiendo llevado un libro/música/móvil con internet tiene que ser una experiencia maravillosa. También ir a pasar el día con amigos. O pasear por ahí sola, con tus pensamientos, sin rumbo... Ay, qué pena tener tan poca vida aquí. (Si estuviesen aquí mi grupo, Sabela ya habría montado un picnic, o cualquier otra de las chicas)
 Hoy hemos ido a Washington, DC. Puedo afirmar orgullosa que he pasado por el monumento a Washington, el Capitolio y hasta he visto de lejos la Casa Blanca. De todas maneras, a eso volveremos otro día, porque el plan de estar tarde consistía en ver el Museo de Indios Americanos. Resulta que en Washington, los museos son gratuitos y de lo más interesante, así que me van a llevar a más en cuanto tengamos la ocasión. El de hoy estuvo genial porque, como comprenderéis, yo no había dado demasiado de indios americanos en clase. No es que sea todo un mundo, es que son muchos mundos, uno por cada tribu diferente. Y creedme que son totalmente distintas; bastante más que las diversas naciones, por ejemplo.

Yo creo que es diferente cómo se enfrenta a la distancia de lo conocido toda la vida una personita de mi edad a cómo se enfrenta un adulto. Pero si a una conclusión he llegado estos días, es a la siguiente: echo de menos a mucha gente, sí, porque yo quiero mucho a mis amigos; pero con sólo traer a una o dos personas, mi felicidad se vería incrementada casi tanto como si viniesen todas.

Por cierto, no me quiero tirar flores, pero el blog ha superado las 1000 visitas. ¡Gracias a todos, me animáis mucho a continuar!

martes, 21 de agosto de 2012

Días 7 y 8 (o de la semana)

No me puedo creer que hace una semana y unas horas mis amigos me estuviesen dando una fiesta sorpresa (desde aquí aprovecho para decir que gracias, chicos, sois una maravilla en aquel continente y en este, os quiero desde el fondo de mi pequeño corazón), yo llorando como una magdalena y acabar la noche empapada reflexionando con estos geniales amigos míos en el BBVA y La Oreja de Van Gogh de fondo. Y que hace una semana Marta (te quiero) estuviese durmiendo en mi cuarto mientras yo me quedaba con el móvil hasta la seis de la mañana. Que mis padres y ella me acompañasen al aeropuerto, hace una semana. Desde entonces me he convertido en profesional de aeropuertos, he cruzado El Charco, he pasado dos días celestiales en Nueva York, me he instalado con mi nueva familia y he vivido miles de cosas que jamás olvidaré. Jamás pensé que tan poco tiempo fuese a dar para tanto.
Desde los buzones con banderitas sacados de los sims, pasando por las fuentes de agua típicas en los pasillos del instituto, hasta las banderas en cualquier sitio imaginable, esto es lo más yankee de la vida. En mi casa, padre e hijo juegan al béisbol en el jardín trasero, vamos a la piscina municipal, hemos visitado el río Potomac (una maravilla de la naturaleza), Edward me ha llevado a Starbucks antes de que le acompañase a comprar, y mi instituto tiene una vitrina de trofeos entre otras cosas sacadas de High School Musical o similares.
Mi vida aquí es una maravilla. Quizá echo un poco de menos las tardes con mis amigos, hablar por whatsapp con Esther o que mi padre me echase Fenergan cuando me picaba un mosquito (lo que casi nunca me pasaba, no como aquí). Echo de menos más a mi padre que a mi madre. No es exactamente necesitarle, sino, por ejemplo, pensar en lo bonito que era cuando llegaba del trabajo y comíamos cacahuetes juntos mientras él me explicaba cosas avanzadas, que no dábamos y dudo que demos en el instituto. Pero el ambiente en mi casa no era muy bonito y tampoco se puede tener todo, así que creo que me quedo con esto, no sé si por la novedad o por qué es.
Os iré contando cómo evoluciona mi opinión, que para algo tengo esto.

domingo, 19 de agosto de 2012

Día seis (o del miedo que da "tener que hablar")


Me desperté a las seis para poder hablar con gente en paz si parecer que me recluía en el ostracismo, o que al menos nadie lo supiese. Sí, gente, cuando vives a seis horas de diferencia de la gente que te importa, tienes que hacer así. He pensado que cuando haya clases va a ser todo mucho más cómodo, porque por la mañana (su mañana) van a estar en clases y por su tarde-noche yo voy a tener tiempo. Mientras tanto, un esfuercito no mata a nadie. Además, nos vamos a la cama muy temprano, no es problema.
Me iban a llevar a Washington DC, pero el tiempo era tan malo que sólo fuimos en coche por Alexandria, una ciudad preciosa de la zona, todo casitas de ladrillo rojo… Aquí, lo de 200 años es considerado antiquísimo, una reliquia. Alzbeta y yo, europeas, procuramos no reírnos en su cara. Comimos en un sitio que parecía sacado de Grease (cuando se lo conté a una vecina, entendió Greece y volví a quedar de penísima), pero con comida sana.
Después de jugar un poquito con Patrick, me puse a deshacer mis maletas. Procuré ir lentísimo porque estaba manteniendo una conversación genial y no quería terminarla jijiji. Luego, habiéndose ido el niño a jugar a casa de los vecinos, Alzbeta y Edward me dijeron que “teníamos que hablar”. Me moría de miedo mientras intentaba recodar en qué habría metido la pata. Resulta que no era nada, sólo si tenía alguna o lo que fuese. Resulta que la familia al completo se va a mudar a Brunei antes de que acaben mis clases y bueno, no pueden tenerme todo el curso como les gustaría. Por ello (aunque me han dicho que soy fantástica y desearía poder alojarme los 10 meses), me están buscando otro hogar, pero de momento no han encontrado nada. La mujer me soltó literalmente “Tú tranquila, tampoco tengas miedo que no te vamos a poner en la calle”. Me reí, pero ahora que lo pienso… jejeje, no tiene chispa.
Cenamos y dimos un paseo por el vecindario, como buenos americanitos, saludando a los vecinos que estaban paseando a sus perros o jugando en familia en su jardín delantero. ¡Todo lo yankee, a mí!

Día cinco (o del pastel más rico de mi vida)


Este día seis no me apetece escribir nada, así que mañana os hago un resumen de la jornada y también intentaré ponerme al día.
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Hoy ha sido un día que se me ha hecho largo, larguísimo.
Me desperté muy temprano porque también me acosté como si fuese una chiquilla de diez añitos, desayuné con Patrick y Alzbeta y me tiré la mañana la mañana jugando con el niño (Mario es testigo indirecto de los hechos). Después, fui con la madre y Aneta, una familiar suya, a comprar. La zona es como un centro comercial, pero en vez de ser un solo edificio, cada tienda tiene el suyo propio. Adquirieron cosas en Carter’s, de ropa infantil; Marshall’s, una especie de outlet; y un supermercado que era exactamente como en la tele, ¡incluso te dan bolsas de papel!
Volvimos, comimos un sándwich y después de jugar un rato con Patrick fuimos a la piscina. Tienes hasta los salvavidas con los típicos traje y silbato, sentados en una silla alta. ¡Me tiré del trampolín y todo! Por cierto, vi a niños con bañadores de la bandera americana. Dice una amiga que los estadounidenses son “unos fachillas”, pero es que aquí está bien visto, se considera patriótico y eso tiene mucha aprobación. Con deciros que ya me he encontrado como quince coches con la dichosa banderita… Hablando de tópicos, todos los buzones (incluyendo el de mi casa) tienen la clásica banderilla roja que se levanta y se baja.
Luego hicimos una barbacoa (no debieron encontrar cosa más yankee) porque yo he llegado y Aneta se va mañana. Fue una pequeña reunión familiar en el jardín trasero. Uno de los presentes, cuyo nombre no recuerdo, nos dijo que lo negro que volaba no eran pájaros, sino murciélagos. Muy curioso. De postre, tomé una tarta riquísima de lima, frambuesas, crema y nata que es originaria de Florida y hablamos de lo que me espera en el instituto (teeeeela...)

Día cuatro (o del 6623 de Fisher Avenue)

Hoy es día seis pero bueno, eso.
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Debía estar yo con todas mis cosas a las siete y media de la mañana en el hall del hotel. Madrugué un poco más para poder mandar unos mails y despedirme de la única compañera de habitación que me quedaba (las otras dos se habían marchado más temprano porque se iban lejos, una de ellas hasta California).
Fuimos al aeropuerto de Newark y tuve mucha suerte, porque de casualidad mi billete era de los que traen una maleta pagada en el precio. A un par de chicas de mi beca que fueron conmigo en el avión les hicieron pagar 25 dólares, que menuda gracia les debió hacer... Cuando pasamos por el punto de control nos quedamos las tres solas, sin adultos responsables de nosotras. Y como todo me pasa a mí, un imprevisto apareció en el camino: el avión se retrasó. No es por quejarme (o sí), pero estoy hasta las narices de vuelos que no salen como tienen que salir. De verdad... al principio te lo tomas con humor, luego le echas paciencia, pero al final ya te dan ganas de mandarlo todo por ahí.
Cuando por fin llegué al Washington Dulles (que me había confundido en Newark, en la megafonía, con Dallas), allí estaban Alzbeta y el pequeño Patrick para recogerme. Fuimos a la casa, me pude conectar como es debido... durante poquísimo, porque el niño siempre quiere jugar conmigo Los chavalines se suelen divertir cuando estoy con ellos, pero a mí me cansan un poco. La idea de pasarme 10 meses entreteniéndole... bueno, no sé, a lo mejor hasta le cojo cariño.
De momento, estoy empezando a instalarme en mi cuarto, sólo he deshecho la maleta de mano.  Por cierto, el regalo de Patrick fue un pequeño fiasco porque ya tenía dos pizarras magnéticas más. Os seguiré contando porque hay mil cosas curiosas, como que los váteres botoncito ni para tirar hacia arriba, sino una pequeña palanca, como en las pelis. Tooooodo es "como en las pelis", en serio.
Por la noche estuve viendo la tele con los padres, y muy bien, porque era una serie británica (Doctor Martin) y hasta yo me sorprendí de lo bien que entendía, me enteré de todo perfectamente.

sábado, 18 de agosto de 2012

Día tres (o de cómo la 5th Avenue está plagada de taxis amarillos)

Otra vez lo escribí en su momento. Alertaré con este aviso hasta que me ponga al día.
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Hoy ha sido un día de lo más entusiasmante. Primero fuimos a desayunar a un buffet, que tenía muy poca variedad pero contaba con estos típicos cereales de aritos de colores. ¡Están buenísimos!
De allí fuimos caminando al Empire State Building. Sí, gente, Paloma caminando por las calles más célebres de Nueva York, yo tampoco me lo creería. Y cuando subí a la planta 86 del rascacielos, me sentía como si estuviese viendo una película: las vistas panorámicas son impactantes, muy impactantes. Paseamos por la Quinta Avenida, después visitamos el Museo de Historia Natural (¡es perfecto, ojalá hubiésemos estado allí horas!), pasamos por donde mataron a John Lennon y por Strawberry Fields, una zona del Central Park en homenaje a él, y por el resto del parque, que es precioso y de lo más romántico. Si tuviese un novio o algo, me gustaría ir en barquita por ese lago.
Parece que no he salido del pueblo en toda mi vida cuando me entusiasmo con estas cosas, ¡pero de verdad que mola muchísimo!
Cogimos el bus para ir a la zona del embarcadero del río Hudson, donde hay una especie de centro comercial en un ambiente muy bonito. Allí echamos horas y comimos-merendamos-cenamos mientras veíamos el puente de Brooklyn.
Por la noche nos dijeron las horas de nuestros vuelos domésticos, mañana me voy a echar unas risas porque tengo una falta de sueño...
Y hablando de sueños, esto es una fantasía hecha realidad, parece que no soy yo sino que estoy viendo una película o algo así. No puede ser que alguien tan insignificante y del montón como servidora esté viviendo semejante maravilla.

Día dos (o de cómo saltar un charco en ocho horas)

Otra vez, lo escribí en su momento y lo subo ahora.
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Por fin os escribo desde Nueva York. Hoy ha sido el día más largo de mi vida, literalmente, porque ha durado 30 horas (gracias, Estela, por hacerme caer). Nos levantamos y desayunamos en el hotel. Buffet libre, pero como siempre, a mí me tenía que pasar algo. Confundçi el sirope de chocolate con chocolate a la taza y me lo serví así a lo bruto. Estaba bueno, pero fortísimo, y todo el mundo se rió. Luego recibí varias felicitaciones por mi santo y una llamada de mis padres. Salimos hacia la T4 y a la una y media pasadas embarcamos; el avión salió con un poco de retraso. Hubo una cosa que me llamó la atención: en la pantalla en la que ponen las películas y tal, cuando despegamos se veía el avión desde fuera, gracias a una cámara instalada en la parte de arriba de la cola. Fue genial.
El viaje dura ocho horas, pero no es para tanto. Entre que duermes, lees, charlas...
Después visitamos una lluviosa Nueva York. Fue muy raro, ¡porque hacía calor y humedad a la vez! Es maravillosa, en serio. No parábamos de ver taxis amarillos, carteles luminosos y rascacielos. Todo es como sacado de las películas.
A continuación fuimos al Double Tree by Hilton de Nueva Jersey, un poquito alejado. Nos dieron documentación y la habitación. A mí, como no, algo me tenía que pasar. Por alguna razón, mi móvil no consigue conger wifi: lo hay, pero este cacharro siempre da problemas. No sería tan malo si no fuese porque el adaptador de enchufes no funciona con el cable del ordenador. Al menos me las pude apañar para tener un poquito de internet con el iPod.
Esto es fantástico. Una experiencia de las que no se olvidan.

viernes, 17 de agosto de 2012

Día uno (o de cómo vivir en un aeropuerto)

Esta entrada la escribí el primer día, pero como no he tenido ordenador, la subo ahora. Tengo un resumen de todos los días que os iré subiendo, ¿sí? :3
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Ahora mismo no tengo internet, pero en el portátil he abierto un word que luego pasaré al blog. Nuestro primer día de viaje ha tenido, como mínimo, obstáculos. Los becados de Coruña y Lugo iban a coger un vuelo de Santiago a Madrid, mientras los de Pontevedra y Orense utilizaríamos el aeropuerto de Vigo para llegar a la capital. Marta, una de mis amigas más íntimas, había venido a dormir a mi casa y estuvo con mi familia y conmigo hasta que pasé el control de seguridad, ese “punto de no retorno”.
Entramos al avión con las azafatas detrás metiéndonos prisa y, justo cuando iban a arrancar los motores, el piloto habló por el micrófono. Apenas presté atención porque supuse que era la misma parrafada de siempre, pero cuál fue mi sorpresa cuando comenzó: “Señores pasajeros, les rogamos recojan sus maletas y desalojen el avión, ya que hemos detectado problemas y nuestros mecánicos van a intentar solucionarlos”. Pensé que era una cámara oculta o alguna broma por el estilo, pero no. Era en serio, no teníamos vuelo. Si eres un turista cualquiera, pues te molesta, pero si tienes que enlazar en unas horas con un vuelo transatlántico, te destruye totalmente la planificación. Ocho horas en Peinador, el aeropuerto menos activo del mundo.
Primero, nos dijeron que lo arreglarían. Luego, que iban a traer en avión una pieza para solucionarlo. Después, que venía un avión de Madrid. A continuación, que un vuelo esperaría por nosotros. Más tarde, que el siguiente vuelo ya lo haría. Finalmente, perdimos todo y nos llevaron a un hotel para pasar la noche en Madrid. Así leído parece un cúmulo de fatalidades, pero en realidad no fue tan malo. Los becados son gente genial y me ha dado tiempo a conocerles un poquito más durante las horas muertas “tiradillos” por las terminales. El hotel en que nos han alojado tiene cuatro estrellas y está realmente bien. Hemos comido y bebido gratis todo el día, cosa que oficialmente no iba a pasar. No todo es blanco ni negro y aunque podría haber estado en Nueva York, esto también me está encantando.

domingo, 12 de agosto de 2012

McLean high school.

Situación de mi instituto en un mapa parcial de EEUU
Ese es el instituto al que voy a ir, definitivamente.
Está situado muy cerca de Falls Church, donde viviré mientras esté con los Findlay, y hay vecinos que también van allí.
Tiene un artículo en la Wikipedia en inglés, que es de donde voy a sacar parte de la información y con una página web que también está muy bien.
Cuenta con casi 2000 alumnos (al que voy en Pontevedra casi no pasa de los 600, así que será un cambio). Al parecer, allí en Estados Unidos es muy normal hacer rankings de los centros educativos. Mi instituto está clasificado, entre los públicos, como el mejor de Virginia y el quincuagésimo quinto de todo el país. Puedo ir contenta, ¿no?
¿Sabéis lo típico de los deportes, la rivalidad y esas cosas típicas de pelis americanas? Pues cómo no, el mío también tiene de eso: los archirrivales son los alumnos del Langley high school, también de ascendencia escocesa. Porque sí, mi "mascota" es un hombre con el traje típico de las tierras altas. Obviamente, también tenemos colores: el rojo y el plateado. De hecho, los "días rojos" y los "días plateados" se intercalan y tienen distintos horarios. Obviamente, cuenta con todo lo típico: que si el periódico escolar, el logo, el equipo de fútbol americano... Por cierto, Jared Leto, el cantante de 30 Seconds To Mars, y su hermano, Shannon, fueron a mi high school. Os dejo fotos con cositas para que os hagáis una idea, ¿sí?
Como podéis ver, ¡son todos unos ganadores!
Hemos salido de una película adolescente, nivel:
tenemos hasta una sudadera.

Este es el hall, más yankee imposible
El edificio por fuera, con el cartel, presumiendo

Cuentan con bastantes instalaciones deportivas

viernes, 10 de agosto de 2012

Mescolanza.

Bueno, os traigo un popurrí de los últimos acontecimientos relacionados con la beca:
Entramos en la recta final.


En primer lugar, a todos nos han ingresando 200€ para nuestros gastos. Cien son la "paga mensual" de la que disfrutamos y otros cien son para los gastos extra del principio de curso: material escolar, libros, equipamiento deportivo...
Por otro lado, Nico ha sido el primer chico en hacerse un blog. Ah, he añadido los enlaces a la barra lateral del mío en vez de tenerlos en una entrada; así es mucho más cómodo, creo yo. Obviamente añadiré alguno más, si surgiere (sí, es futuro de subjuntivo y lo utilizo porque puedo).
Además, les he comprado los regalos a los miembros de mi welcome family. Los padres recibirán un libro con fotografías sobre Galicia, que incluye pequeños textos en inglés; y el niño una pizarra magnética. Yo tuve una de pequeña, son inagotables horas de diversión.
Otra cosa que os quería comentar es lo bien que nos llevamos los becados entra nosotros. En serio, hemos hecho piña. Supongo que a alguna gente no le caerá muy bien otra, aunque yo soy muy nula percatándome de esos asuntos, además de que a mí todos me parecen muy majos. Tenemos una foto de tuenti en la que vamos planteando nuestras dudas y el resto del grupo aporta la información que puede o la consigue. Sentirse parte de un grupo es algo maravilloso.
Finalmente, he comenzado con las despedidas -a eso le dedicaré otra entrada- y estoy terminando la maleta.

miércoles, 8 de agosto de 2012

"Blogs amigos"

No soy el culmen de la originalidad, qué queréis que os diga... esta idea de hacer un blog contando mi experiencia americana también la han tenido más becados -y no son tan pesados haciendo 48378 entradas como yo. Os dejo una relación de blogs, si surgen más editaré la entrada.

Como habréis visto, de momento sólo hay chicas. La cuestión es que somos 50 mujeres y 25 hombres, y aunque por estadística debería haber algún blog masculino más... en fin, ¡espero que se animen también ellos!

martes, 7 de agosto de 2012

¡Una semana!

Sí, gentiña, me voy en una semana. Madre mía, qué rápido pasa el tiempo. De momento, he hecho otra lista (sí, las amo, son lo más útil que hay) anotando la gente de la que me tengo que despedir. Ayer ya taché un grupo, está bien. El tema de la maleta... en fin, estamos ahí-ahí.
Voy a comprar adaptadores de corriente, que son muy importantes. Cuando fui al Reino Unido olvidé comprarlos, pero por suerte en la casa ya habían estado muchos estudiantes como yo y tenía de todo. ¡Hasta adaptadores para Taiwán!
El dinero es otro tema. Esto ya es un poco íntimo, pero ha habido alguna discusioncilla ya por ello. Es que imaginaos en un país extranjero, sin conocer a nadie a quien poder pedirle ni para comprar el pan, y sin un duro. Ya sólo de pensarlo, ¡madre mía! Aunque ahora me han dicho otros compañeros de la beca que han ingresado 200€ en nuestras cuentas, luego me pasaré por un cajero del Banco Pastor -en mi calle ya hay uno- a comprobarlo.
Mi gente... mi gente lo está pasando mal. En un principio se alegran, te felicitan, y sólo comentan con la boquita pequeña "Bueno, pero te nos vas". Ahora se ponen muy tristes, te dan abrazos, están hartos de que les recuerdes que te marchas, etc. No se lo recuerdo continuamente, pero de vez en cuando lo hago. Podrán pensar que soy una pedante, pero lo hago para que lo vayan asumiendo.
Hablando de eso, yo no lo tengo muy asimilado. Estoy un poquitín nerviosa ya, de acuerdo, pero aún no ha roto la emoción y me pregunto cuándo lo hará, si es que lo hace. Esa expresión es perfecta, lo digo en serio, representa muy bien lo que se siente. La emoción irrumpe. En algún momento seré consciente de lo que me pasa, supongo. Siempre he tenido problemas asimilando los grandes cambios, como que no los siento mucho, no reacciono.
Que me había olvidado de deciros que al final me voy al McLean High School. Se supone que es el mejor instituto de los públicos que admiten a cualquier persona en toda Virginia.
La imagen de esta entrada (un cartel de desmotivaciones.es) resulta un poco amargo, pero es lo que hay, chicos.
Simplemente cambiad "universidades" por "institutos" y "comunidades" por "continentes".

jueves, 2 de agosto de 2012

Harta. Confusa.

Estoy al borde de un ataque de nervios. ¿Os acodáis de mi primer instituto, el Marshall high school? Pues en mi hoja de emplazamiento, que he recibido hoy, pone que ese es mi instituto. ¿¡Cómo no volverse loca!?
En fin, le he escrito a la que organiza todo en España, Ana María (en un tono formal pero ligeramente borde) para que se aclaren de una vez. Hasta el moño me encuentro, ya os contaré adónde narices me mandan al final.