miércoles, 26 de diciembre de 2012

¡Feliz Navidad!

Esta vez no os podéis quejar: mis tres últimas entradas han ido bien seguiditas.
¿Cómo se celebra la Navidad en América? Pues como siempre, depende de la familia. 
Como ya sabréis, mi madre es checa. Allí, en Nochebuena cenan pescado con ensaladilla rusa (sin pimiento y con pepinillos, eso sí). Al parecer, la ensaladilla rusa sólo la toman ese día y es muy tradicional. Además, allí los regalos los trae "baby Jesus" -me dijo la expresión en checo pero no me pienso dejar en ridículo intentando repetirla- el 24 por la tarde-noche, después de cenar. Así que para no perder las buenas costumbres, un regalito nos apareció a Patrick y a mí. Él recibió un juego de herramientas y un Ninjago de Lego, yo un libro con pinta de precioso. Ahora estoy leyendo The Catcher in the Rye y Anna Karenina, así que cuando termine esos lo devoraré seguro. Y chocolate del bueno para compartir.
El 25 por la mañana, nos levantamos y tras desayunar abrimos los regalos. En serio, yo no sé de dónde saca esta gente el dinero para la montaña de regalos que recibió Patrick, pero Palomita se quedó hiper feliz con una taza de Starbucks (venga, gritadme moderna), mi cesta de productos de belleza, y mi puzzle de mil piezas. Lo del puzzle es genial y terrible a la vez porque me obsesiono; me he tirado horas en la mesa de la cocina. También recibí una caja de mi familia de España llena de cosas preciosas, y desde aquí quiero agradecerlo todo, también los regalos pecuniarios. Es tan bonito que os sigáis acordando de mí aunque esté lejos. Cuando la estaba abriendo, hasta tuve que decir "Eh... I may or may not cry..." Menos mal que al final no me salió la lagrimita, porque Patrick se ha asustado mucho un par de veces que me ha visto llorar (¿o fue una?)
Luego fuimos a casa de Julie, la hermana de mi padre, y más regalos. Tengo un peluche de ballena (¿¡indirecta!?), un bolsito de fiesta y M&M's. Comimos dulces tradicionales americanos y jamón cocido con reborde de miel. Y queso del bueno. 
El otro día fui al Jardín Botánico de Washington DC y al Building Museum. Hubo una exposición sobre Detroit que me tocó por dentro. Os pongo en antecedentes: cuando comenzó la industria automovilística en EEUU, Detroit fue un boom exagerado (aquí todo a lo grande, ya sabéis), pero al debilitarse, todo se arruinó, la gente abandonó la ciudad, todo está dejado de la mano de Dios. Es devastador y muy bello a la vez, las fotografías impactan. Si tenéis la oportunidad de ver "Dissambled Detroit", no os lo perdáis por nada del mundo.
Por cierto, ha nevado un par de días ya, el caso es que no cuajaba (aunque me entusiasmé mucho igualmente), pero hoy me levanté y ¡sí, había cuajado! Saqué una foto en cuanto pude, pero luego se amontonó más nieve.
Ese calcetín primero es el mío. ¿Tengo o no tengo una familia chachi? No, ahora en serio, Edward me dijo que estaba muy contento de que estuviese con ellos estas Navidades y resultó muy bonito.







jueves, 20 de diciembre de 2012

De las ridiculeces de los americanos

Este es un post en el que voy a explicar algunas de las chorradas, contradicciones, incoherencia, etc, de los yankees con los que vivo. Esto es una nota cultural.
Estábamos el otro día en latín y decidimos ver una peli, porque esta es la última semana antes de vacaciones (ver más abajo detalles sobre esto). Con tal, la profesora nos puso "A funny thing happened on the way to the forum", una comedia de estas cutres con más años que Matusalén, las típicas de La 1 en Navidad/Semana Santa para que vean las personas mayores. Como todas las comedias musicales de los 60-70, tiene a las bailarinas del vientre con sus característicos trajes y sus pelucas más falsas que Judas. Pues bien, la profesora decidió que era demasiado escandaloso para nosotros, pausándola y sacándola. A ver, yo no me quiero pintar como nada, pero tenemos 16 años, las chicas en bikini en la playa van más destapadas que eso.
En fin, al final vimos Scooby Doo en Pompeya, que al parecer no nos va a quitar la inocencia.
Ahora vamos con las vacaciones. No, no son "de Navidad", se llaman Winter Break porque cuidado, no vayas a ofender a alguien que celebra Hannukah o Kwanzaa (una fiesta típica de afro-americanos). Sinceramente, me parece un poco ridículo. Pero para rematar lo ridículo, estábamos el martes en sociología viendo grupos a los que pertenecíamos y la profesora dijo "Si por ejemplo sois católicos, ése es un grupo al que pertenecéis y los que no lo son están fuera del grupo" (así resumido-simplificado). Con lo cual pregunté en mi mesa "Y si somos ateos, ¿eso también es un grupo social?" Intercepto miradas. Miradas raras. Incomodidad. Me preguntó qué demonios pasa, cómo la he pifiado ahora. Y entonces ¡cha-nán! se resuelve el misterio cuando un chico me dice "Hmm, en América no está bien decir que eres ateo, tienes que creer en Dios". Me quedé muy a cuadros, pese a dejar el tema porque no era cuestión de meter más la pata. ¿Qué me estáis contando? Vamos a ver, si eres tolerante, eres tolerante y punto. En fin, cosas muy raras a las que me sigo sin acostumbrar aún pese a llevar casi cuatro meses aquí.

PD: Me informan fuentes extremadamente fiables de que el melón naranja por dentro es el tradicional francés. ¿A que es chachi? ¡Nunca te acostarás sin saber una cosa más!

PD2: Gracias a todos porque he pasado el umbral de las 4500 visitas <3

domingo, 16 de diciembre de 2012

Últimamente (ya calcularé los días)

Cosas que he hecho:

  • ¡VIAJAR A NY CITY UN FIN DE SEMANA! Te sientes viva en esa ciudad, en resumen. Y me nevó en Central Park, fue tan bonito.
  • Unirme al equipo de track & field. Como ya sabéis, doy pena haciendo cualquier clase de actividad física, pero me lo paso bien, aún así. Me gusta mucho. He ido a una competición ya y oye, no me tropecé ni me caí estrepitosamente. Para mí eso es una especie de éxito.
  • Recibir notas. Pues bien, todo sobresalientes menos un notable alto en US History Honors.
  • Pasar un día en Washington, D.C., con un grupo de estudiantes de intercambio. Esa ciudad no está tan viva como Nueva York, para qué nos vamos a engañar, pero tiene museos gratuitos como no los hay en casi ningún punto del planeta. Bienvenidos a la ciudad del Smithsonian.
  • Ir a una fiesta de Navidad con más estudiantes de intercambio. Me lo pasé muy bien también.
  • Ir al cine a ver una película con un par de amigas americanas ¡y entenderla! Otro pequeño éxito.
  • Tomar un brunch muy americano en casa de una amiga: bacon, huevos revueltos con queso, una especie de tirillas de patatas, un cereal muy raro con un nombre más raro aún que no recuerdo, y muffins hechos de ¡maíz! Por si os lo preguntáis, sí, está muy bueno. Lo cocinaron para mí, para enseñarme "la auténtica experiencia americana".
Se me quedan como quinientos millones de cosas en el tintero, como el hecho de que aquí tienen melones naranjas por dentro (WTF?) pero en fin, por lo menos estoy actualizando. A ver si hago otro post con fotos.

Por cierto, ¿habéis escuchado lo del tiroteo en Connecticut? Están locos estos americanos.
Lo más fuerte es que lo estábamos hablando y me salta una estadounidense de toda la vida: Ah, ¿que en otros países no es así? Pues yo pensaba que las leyes sobre armas eran iguales en todos los sitios?. Ahí aluciné.

Bueno, fieles seguidores, si es que me queda alguno, intentaré seguir con esto porque me da mucha penita dejarlo :(

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Días 87-88 (o de Ohio)

No, en realidad no he votado.
¡Chicos, EEUU sigue siendo "territorio Obama"! Estaba asustadísima, y no sé por qué, si ni siquiera soy americana...
Ayer por la mañana no tuve clase y fui con un par de amigas, estudiantes de intercambio, al mall.
Por la tarde, hice de canguro de Patrick y luego acompañé a Edward a votar. Allí había un voluntario (con un acento indio/paquistaní que se notaba a un millón de millas) que me explicó más los procesos y tal. ¡Y me dio esa pegatina tan chachi de la fotografía!
Luego estuve siguiendo los resultados. Había veces en que parecía que Romney & Ryan iban a ganar, pero luego President Obama & Biden ganaron Ohio y los Demócratas obtuvieron la mayoría.
Para que no os liéis: Republicanos = conservadores; Demócratas = Obama. Lo pongo así en simple porque a mí me costó un par de semanas -o tres- aclararme.
Por cierto, ¿sabíais que ahora el matrimonio homosexual es legal en Maryland? En este país, como en muchos otros, se votan más cosas cuando hay unas elecciones.
Virginia es azul (Demócrata) por poco. Sí, aquí es muy injusto, en mi opinión, porque si ganas la mayoría en un Estado te llevas todos sus representantes, es como si todo el estado hubiese votado por ti.

¡Oh, y hoy tuve un 100% en mi examen de gramática de inglés! Alzbeta está tan orgullosa de mí... Yo también me encuentro bastante contenta por ello, la verdad :)

lunes, 5 de noviembre de 2012

Días 81-86 (o de post-Sandy)

La vida sigue, ¿no? Ya no hay árboles bloqueando las carreteras, todo mi distrito tiene electricidad (no así gente en otras partes de EEUU) y la semana que viene me dan las notas del primer quarter.
El sábado por la noches, unas amigas y yo fuimos a una "Farm Cox Maze", una especie de "granja del terror". Nos juntamos las cinco en casa de Julia, una niña adorable, y todas pa'l coche de su madre. Llegamos allí, pagamos la entrada (20$, un poco robo, todo sea dicho).
Lo primero fue un circuito del terror bastante currado. Reconozco que grité cuando me persiguieron con una sierra eléctrica, y también cuando alguien me tocó en la espalda, me giré pensando que sería Wendy y era un conejo gigante a tres centímetros de mí. Vale, reíros... pero qué susto, madre.
Luego nos montamos en una especie de tractor. Bueno, en realidad un tractor tiraba de una ¿plataforma? cubierta de paja donde todos nos sentábamos, como unas 15 personas. Fue guay porque te llevaban por un recorrido que tenía de todo, hasta pasamos por encima de un pantano -aún me pregunto cómo el tractor no se estropeaba con eso.
Al terminar nos fuimos a calentar a uno de los fuegos que había, porque hacía frío. Después escribimos nuestros nombres en un coche hecho de pizarra donde había tizas y no, la gente no las había jispiado.
A continuación nos tiramos por un tobogán enooooorme: para subir, primero había una cuesta, luego una colina y después unas escaleras. Como había cinco canales, nos tiramos a la vez para vez quién llegaba primera. Y gané, jejeje. Como ya nos íbamos cansando, fuimos a otro fuego, Julia compró palomitas y nos pusimos a charlar tan tranquilas.
Nos recogió el padre de Natalie,  pero era un coche normal, así que, como somos las más malas de Falls Church (es bromi, son todas angelitos responsables) nos pusimos cuatro en el asiento de atrás.

Hoy es el cumple de Edward y le escribí una notita que intentaba ser emotiva, dejándosela en la cocina. Mi respondió con un sms diciendo que era very nice y que ellos también están muy contentos de tenerme. No le gusta hacer mucha cosa de su cumple, pero es una persona maravillosa. A veces me recuerda a mi padre, aunque él es mejor y biológico, obvio. aunque Edward es más gracioso.

Postdata muy poco interesante: Quiero darle las gracias a todos los que se preocuparon por mí durante el huracán, sois maravillosos. En especial a Martita. No ha sido la persona que más a estado ahí en el tiempo que llevo en Virginia, porque otra gente se pasó días hablando conmigo al principio y siempre se lo agradeceré; pero sin duda ella se preocupa por mi vida regularmente y no me lo esperaba tanto. Que es un cielo de niña y acabamos llevándonos bastante, pero me está sorprendiendo gratamente. Así como de otros no me esperaba que pasasen de mí tan descaradamente, pero eso ya es otro tema que al noventa y pico por ciento de mi lectores os importará bien poco.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Días 73-81 (o de Sandy)

Hasta hace una semana, para mí Sandy era la chica semi-atontolinada de Grease que sólo conseguía ser popular, "guay" y gustarle al chico cuando se vestía de ramera. Ahora todo cobra otro significado. Sí, señores, señoras y señoritas, Sandy se ha pasado por mi casa. No, no era una "adolescente de instituto" de veintialgo años, era una fabulosa tormenta.
Yo ya echaba de menos la lluvia, todo sea dicho. Mi familia (sobre todo Alzbeta, que se sigue creyendo que estoy hecha de la misma masa blanda que su hijo natural) se preocupaba por mí, pero yo fue la que mejor lo viví. Hasta me lo pasé bien.
Primero, gané dos días sin clase. Luego, fuimos a una casa fantástica a comer y a otra mejor a cenar y pasar la noche.Vale, está el lado de no tener corriente eléctrica ni comunicación con el mundo, pero eso no es nada comparado a lo divertida que fue la experiencia. La habitación en la que dormí en la casa de Julie y Steve (Julie es la hermana de Edward y Steve es su novio, son un poco más mayores que mis padres americanos) es perfecta. En serio, sería muy difícil para mí diseñar una habitación más bonita, elegante y práctica a la vez. Viví como los ángeles allí. Pero claro, hoy han reabierto los colegios y como a las 4 de la tarde recuperamos la corriente en casa. Adiós, Sandy, has dejado muchas hojas que barrer -actividad que, por cierto, es de lo más relajante.
¡Y hoy es 31! He salido con los padre y Patrick a pedir caramelos por ahí (no me los voy a poder terminar en una semana, madre mía, eso que me fui antes porque no quiero llenar la casa de chocolate). Os dejo una foto.
Por cierto, he pensado que Phileas Fogg y Passepartout habrían llegado a Londres tras dar la vuelta al mundo justo ayer, de haber salido cuando yo salí de mi casa. Si estar días tiradillos por aeropuertos -¿os acordáis? jajaja- pero con los demás problemas que se les presentaron. Como dato curioso y friki.

¡HAPPY HALLOWEEN!

martes, 23 de octubre de 2012

Hasta el día 73

Lo siento mucho. Mucho. Mucho. No tengo la cara tan dura como para escribir una entrada tras haberos abandonado, pero os dejo unas fotos del anti-homecoming: sólo Julia, Tara y yo queríamos ir al baile, así que al final fue cena y peli.






sábado, 6 de octubre de 2012

Días 54, 55 y 56 (o del first quarter)

Ya me ha llegado el primer boletín a casa. Aquí hay dos semestres, pero como en mi condado están bastante preocupados por nuestra educación -tengo varios exámenes o pruebas cada semana- pues ya han enviado cosas. Analicemos: las notas son sobre 100 puntos.
A es Excellent (sobresaliente). A normal es entre 93 y 100 puntos, A- es 90-92. 
B es Above average (por encima de la media, notable). B+ son 87-89 puntos, B son 83-86, B- son 80-82.
C es Average (bien). C+ se corresponde con 77-79 puntos, C con 73-76, C- con 70-72.
D es Below average (por debajo de la media, suficiente). D+ son 67-69 puntos y D son 64-66.
F es Failure (fracaso, suspenso). Menos de 64 puntos sobre 100 te hacen suspender. Cuando sacas alguna D o F te llevan a repaso escolar los miércoles a primera hora (Highlander time, hora de estudio) y después de clases. Claramente, se lo toman en serio. Aquí en el condado de Fairfax el fracaso escolar es casi inexistente.
Ahora... mis notas. No estoy especialmente orgullosa, pero tened en cuenta que acabo de llegar, me estoy adaptando, etc.
AP Biology -> A- y un comentario: Usa técnicas de estudio efectivas.
Human anatomy & physiology -> A
Sociology -> A
English -> B (es inglés, tenéis que comprender que tengo un ocho y pico sobre cien y jopé, acabo de llegar a EEUU)
Latin -> A
US and VA History Honors -> B- (yo también me quiero pegar un tiro)
Precalculus with trigonometry -> B+ (un par de puntos sobre 100 más y ya tenía el A- qué rabia)
Y eso, que no es avergoncéis demasiado de mí.

Esta semana era el prehomecoming -un baile de instituto- y cada día de la semana había que ir vestido temáticamente. El lunes era pijama, pero yo no sabía nada... en fin que fui vestida normal. El martes era ir hortera, así que pasé del tema. El miécoles era ¡ir de personaje de dibujos animados! Fui de superheoína con una capa que me prestó Patrick. El jueves, Edward me dejó su camisa hawaiana para ir al día tropical. Me la puse de vestido, con un cinturoncito y medias negras. El viernes fue chachísimo, porque era el "blackout": todo el colegio aparecimos vestidos de negro. Yo me puse leggins negros, camiseta negra, chaquetita negra, bailarinas negras y hasta un pasador del pelo del color de la pez. ¡Moló muchísimo! ¿No creéis que también debería haber esto en España?
¡Súper Paloma!
Desafortunadamente, no tengo ningún superpoder...

Aloha, Hawaii...

miércoles, 3 de octubre de 2012

Días 50-53 (o de mi inglés)

Sí, el título de la entrada rima. No es cacofonía, es rima. Me salió sin querer, pero me gustó y lo he dejado.
Mi inglés... puede que esté mejorando. Llevo unos cincuenta días sumergida aquí y aún así, el cambio no lo noto apenas. Mi speaking mejoró mucho cuando me preparaba para el First, pero es que fue un año. Sé que  cambió, pero yo no recuerdo ningún momento en que intentase expresarme y no fuese capaz. Supongo que es como crecer, tú no te das cuenta porque te miras al espejo cada día, pero cuando te encuentras con alguien que no te ve desde hace un tiempo... nota la diferencia.
El otro día me dijeron "pareces bilingüe" y fue gracioso, porque ni de broma. La gente que sólo sabe un idioma o el segundo lo hablan de pena -muchos yankees, tus padres que no saben inglés, etc- se quedan impresionados con cualquier cosa. Pero yo soy consciente de que me queda mucho, muchísimo por mejorar.
Lo primero, sigo sin poder entender las películas completamente. El otro día vimos "Buenas noches y buena suerte" en inglés y llegó un momento en que pasé, porque total, no me enteraba de nada. Me dediqué a deleitarme la vista con los actores y la fotografía del filme, que es muy buena. Hoy vimos un vídeo sobre George Washington en historia y había que rellenar una ficha. Bueno, como un tercio está en blanco. En ese aspecto, no voy tan bien.
Lo segundo, mejorar mis conversaciones. Casi no puedo meter baza si no me hablan directamente. No voy a decir que es un esfuerzo hercúleo, pero cuesta.
Yo sigo escribiendo favourite, towards, have got y a la zeta la llamo zed.
Lo tercero, mi spelling. Algunas palabras se me resisten. Yo hace bastante que no tengo problemas con esto, pero un buen ejemplo es: ¿a qué genio se le ocurrió escribir "special" pero luego "especially"? Y eso. Luego, las diferencias entre el inglés americano y el británico. Si en el Reino Unido me corregían cosas tipo realize y recognize, aquí me tachan honour en las redacciones de historia. Me gusta el inglés británico y en general me pego a él porque es lo familiar, aunque hace año y medio-dos años, los fanfics contaminaron mi ortografía de cosas yankees. Llegar aquí, aún así, hace que cada vez utilice más "don't have" y eso me hace sentir fatal en cuanto sale de mi boca, pero precisamente, me sale solo.
¡Ahora lo bueno! He aprendido abundante vocabulario desde que llegué aquí. Pese a todo lo dicho hace un párrafo. Y ya no me pone la cabeza como un bombo escuchar inglés varias horas seguidas. Oh, y creo, sólo creo, que mi discurso es más fluido ahora.

PD: Es una semana especial en mi high school. En la próxima entrada, me podréis ver disfrazada de superheroína. *Hangcliff*

domingo, 30 de septiembre de 2012

Día 49 (o del food court)

¡Hola! Vengo con cosillas alegres y bonitas que contaros. Porque sí, ya estoy sonriente otra vez. Isn't it nice?
Es otoño en Falls Church y todo resulta precioso. Los árboles de cada casa empiezan a perder las hojas, las cuales se amontonan a sus pies hasta que la familia al completo pasa una mañana metiéndolas en bolsas, para que el camión se las lleve al pasar. ¿Que te ven caminando por delante de su jardín delantero? Pues nunca falta el agradable saludo con sonrisa incluida. Y las ardillas. Estoy absolutamente segura de que hay más ardillas que personas, las ves correteando de un lado a otro, brincando por la hierba o royendo la cáscara de un fruto seco. Confieso que se me escapó un "Aaaaw" en alguna ocasión, son demasiado cuquis.
French bride:
esa trenza que empieza en la parte superior de la cabeza.
Mi domingo ha consistido en levantarme a las 8 -una buena hora-, tomar un desayuno tremendo (incluyendo helado jajaja) y llegar a casa de Alexandra. Cuando llamé no estaba, vaya, así que pasé un rato con sus hermanos. El padre, que por cierto tiene pinta de americano-prototipo-descendiente-de-europeos-del-norte, puso música clásica para mí y me hizo café. Qué majo, ¿verdad? Me sugirió echarle canela y oye, probadlo, sabe muy bien. Después, Alexandra me hizo una trenza francesa, que no me he deshecho porque así me queda para mañana.
Salí de su casa a las 12, me arreglé y fui a un centro comercial bastante grande, Tyson's Square. Fui con las chicas de CIEE: Dominika, la eslovaca: Isabella, la venezolana (aunque a estas dos no las vi mucho); Jana, la alemana; y dos rusas que van al instituto de Jana. Una se llama Alina y es súper maja. Al final, las perdí y acabé sólo con las rusas, porque hay dos zonas de restaurantes (food court) y casi me vuelvo loca buscándolas -me quedé probándome tallas y colores de un mismo vestido sin darme cuenta de que el grupo ya se había ido a otra tienda. ¡El caso es que me lo pasé genial! Finalmente sólo me compré un vestido y un cinturoncito para el homecoming en Urban Outfiters y una blusa y una braguitas en Forever 21, pero mereció mucho la pena. Debería haber comprado vaqueros y un thermo, que también los necesito, pero no dio tiempo. Ya volveré.
Después he terminado el essay, y como no me apetece imprimirlo y hacer ruido, le he enviado un email a la profesora pidiéndole permiso para hacerlo en su aula antes de que empiecen las clases. Lo voy a llevar en mi pen en forma de tortuguita, ¡es una monada! No me creo que fuese tan barato, 15 dólares por 8GB.

¡Espero que esta semana sea genial!
Nota: gracias a todos, he superado las 2500 visitas :)

sábado, 29 de septiembre de 2012

Días 40-48 (O de reflexionar)

Bubbly: Vital, llena de vida, efervescente, chispeante; risueña
Ha sido una semana poco interesante.
Aunque ayer fui a un partido de hockey sobre hielo porque una chica de sociología y AP biology me lo pidió, eso resultó bastante guay. Y a ver a los Nationals, el equipo de béisbol de Washington DC, el otro sábado. Me encantó.
Más bien he tenido tiempo para pensar. Yo... lo siento mucho, pero no me apetece escribir una entrada contando las cosas que me han pasado, que podría y bastantes son interesantes y chachis, como hacer un pastel con una amiga de latín, simplemente no tengo ganas.
He tenido tiempo para pensar y pensar demasiado es malo. Que el otro día me describieron como "bubbly" y supongo que sí, la mayor parte del tiempo soy una persona bastante agradable, me gusta tener una sonrisa para los demás. Me gusta decirle a la gente "¡Qué bien vestida vas hoy!"; saludar a las cajeras con todo el entusiasmo, aunque ellas saluden por rutina, porque sé que hace ilusión; me gusta ayudar; me gusta comentar "Gracias por esta comida tan rica"; me gusta hacer del mundo un lugar un poquito más feliz.
Y a pesar de todo, creo que la tristeza aparece en cuanto dejas de taparla con alegría. Es algo que tienes que estar alimentando continuamente para que no aparezca ese monstruo de "ponerse a pensar". Hay que mantenerse entretenido y entusiasmado.
"Eras como un marciano perdida en un mundo ajeno al suyo". -Un profesor, sobre cómo me encontaba yo en Pontevedra. 
Vosotros me diréis "Erm... Hola, yo vengo a leer sobre cómo te va la vida en Estados Unidos, tus reflexiones me la traen bastante al pairo. Si no voy a saber de Virginia, dejo esto." Pues os voy a contar: mi padre no me contesta a los emails, una buena amiga no me hace ni caso, gente que me importa se cansa de mí, tengo que aguantar a un niño de cuatro años cuando no estoy en el instituto, nunca puedo decirle que en ese momento no me viene bien jugar, el único cariño físico que recibo es del gato, no tengo casi nada familiar a lo que agarrarme y en los últimos días he llorado al escribirle a mi antiguo profesor de cultura clásica, un hombre al que admiro profundamente. Más de una vez. Se me ha juntado todo. Podría extrapolar la cita de arriba a mi vida entera.
No penséis que me va mal aquí o algo así, en realidad estoy contenta y satisfecha, lo único que pasa es que no quiero que veáis solamente el lado maravilloso de mi vida americana. Os prometo una entrada más bubbly la próxima vez.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Días 38, 39 y 40 (o del apagón)

El 40 es un número especial. No sólo porque yo lleve cuarenta días de aventura, que tengo algo de ego pero no tanto. No soy creyente en nada, pero objetivamente las raíces de nuestra cultura son las que son, sería un absurdo negarlo. El 40 es un número muy significativo en la Biblia, y no me podéis decir que no es importante en nuestra civilización. Resulta que el diluvio de Noé duró cuarenta días y cuarenta noches, y Jesús supuestamente estuvo en el desierto 40 días, por poner ejemplos conocidos y no meterme en cosas que requieren algo más de cultura general. Para los judíos, este número es muy especial. Significa prueba, examen, ensayo. Pues os voy a dar mi humilde opinión: cuarenta días no son nada. Ahora mismo, lo de Noé (si pensase que ocurrió) me parecería un juego de niños. Siempre he opinado que el tiempo no vuela ni pasa lentamente: suele tener la velocidad perfecta, aunque a veces pienses que es una injusticia lo célere que es.

Ayer me pasó una anécdota. Resulta que hubo una charla de la Cruz Roja en mi instituto y como acabó algo tarde, decidí coger el late bus, que los jueves pasa a las cuatro. Maldita la gracia. Estuve una hora y media esperando a un bus que nunca llegó. Y podría seguir allí de no ser porque unas niñas me hicieron enfrentarme a la realidad -yo soy así. Con tal, fui a recepción explicándoles que no tengo móvil ni manera de contactar con mi familia y poco menos que suplicando ayuda. Pero ahora ya me he enterado de que las rutas son diferentes y el lunes voy a buscar una parada que me quede relativamente cerca. Además, me dio tiempo a leer bastante. La biblioteca escolar es maravillosa, tiene los títulos que los adolescente queremos leer. Hasta cómics manga y cosas así. Pero vamos, que es muy grande. Y hay una sala de estudio silencioso ¡que la gente obedece! Allí no se escucha una mosca.
Luego fuimos a cenar a un chino y al ratito de volver a casa (apenas había jugado con Patrick y escrito medio email) se fue la luz. Así hasta la madrugada. Total, no pude hacer los deberes ni nada útil y me fui a la cama tempranísimo. Al parecer, es que se había caído un árbol, cortando la línea eléctrica.
"Share your happiness with others today",
rezaba el papelito en el interior de mi galleta de la fortuna.

Nota. El otro día se me olvidó explicar el subtítulo de la entrada: la alerta de tornado fue porque el otro día hubo una alerta de tornado.

martes, 18 de septiembre de 2012

Días 36 y 37 (o de la alerta de tornado)

Sabéis que en mi instituto hay días rojos y días plateados, ¿verdad? Pues estos últimos siempre me siento con un grupito muy majo: un nepalí simpatiquísimo, que me invitó al grupo; Laura, una japonesa que va conmigo a historia y me cae genial -me recuerda un poco a Cristina Yang a veces-; una Julia y la otra Julia -una es toda sonriente y abierta, con la otra casi no he hablado; y algunas chicas más. A veces es difícil implicarse mucho en la conversación porque tienes que comer, seguir el tema del que están hablando (y no hacen un esfuerzo para que les entiendas, ellos no se pasan el día en que acabo de llegar y no es tan sencillo para mí) y pensar rápido para decir un comentario con sentido. Y si eres como yo, que una conversación interesante la puedes mantener, pero las charlas para matar el rato y quedar como alguien sociable se te resisten, me comprenderás.
Los días rojos tenía un problema: mi almuerzo era el de latín 1 y casi todos mis compañeros eran freshmen. Con tal, no tenía con quien sentarme y había un chico -que sinceramente no me caía nada bien, aparte de ser tímido y hablar bajísimo- que se sentó conmigo dos días rojos. Y no tenía más amigos, así que ni siquiera estaba con un grupo que puedes hablar con otras personas. Al tercer día huí a la biblioteca escolar y ¡zas! al rato entró él. La buena noticia es que he conocido a una chica de latín que tiene un año más que yo y hoy he comido con ella. Nos hemos caído bien así que intercambiamos correos -aquí los usan muchísimo. Lo incómodo fue que estábamos otro chico, ella y yo. Aquí servidora no se dio cuenta de que eran novios hasta que ya estábamos volviendo las dos solas por el pasillo (tampoco lo parecía, la verdad), y cuando me percaté... qué fallo. Aunque esta chica, Alexandra, dijo que no pasaba nada.
Como nota cultural, os voy a contar el nombre que tiene cada curso:

  • Grado 9: Si acabas de entrar en el high school, eres freshmen.
  • Grado 10: En este curso te consideran sophomore.
  • Grado 11: Como yo, que soy junior.
  • Grado 12: ¡Es tu último año! Felicidades, senior.
Nota: los senior tienen privilegios, como salir diez minutos antes los viernes y son "la crème de la crème". Supongo que eso ya lo sabréis de High School Musical y trapalladas semejantes, jajaja.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Días 29-35 (o de lo vaga que soy)

Me gusta mucho leer y de vez en cuando cogía libros en la biblioteca municipal. Luego se me olvidaba devolverlos. Cada día que pasaba, la idea de llegar allí con un gran "¡Irresponsable!" rojo en la frente se hacía peor. Hasta una vez, hasta me llegó una carta a casa. Pero me daba tanta vergüenza aparecer por allí... Aún sabiendo que cuanto más tiempo dejase correr, más terrible sería. Pues así me siento con lo que le he hecho al blog, y a todos vosotros en consecuencia.

Annapolis Renaissance festival
Hoy fuimos a una feria renacentista. En un recinto muy grande a las afueras de Annapolis, MD, había un falso pueblo renacentista, con mucha gente vestidos de traje de época, caballeros, tiro con arco...
¡Fue muy entretenido! Sé que es totalmente anacrónico, pero esta gente celebra todo, y lo que no puede celebrar... pues también, ¡por qué no!
Comimos "Italian ice" de postre y os voy a explicar en qué consiste: es una bola, un hemisferio es media naranja congelada y el otro helado de hielo sabor a fresa. Mola muchísimo, nunca lo había probado. Luego también tomamos almendras recubiertas de azúcar solidificada y canela.
Ayer, sábado, fuimos a una especie de feria municipal, pero resultó bastante aburrida. Especialmente por el hecho de que me dediqué a ir de cola para atracción infantil en cola para atracción infantil. Pero hubo un momento en que me dejaron irme sola y me puse en un parque a escuchar música... Fue muy agradable y relajante. También fue bueno del sábado que hice skype con Pilar y con Esther, dos amigas mías a las que quiero mucho, mucho, mucho. De hecho, el otro día llegué a la conclusión de que sólo soy realmente cariñosa con tres personas, y ellas son dos. Sé que son cosas muy personales que no os interesan en demasía, pero poder continuar con amistades aún cuando vives a seis husos horarios de distancia es una de esas cosas en la vida que merece la pena.

Ya he pasado del mes aquí. Un décimo de mi estancia se ha ido para no volver. Iba a dedicarle un post a eso, pero luego me di cuenta de que no quiero empezar a pensar en ello, en si me gusta la idea o no, ni empezar a sacar valoraciones ni dejar de sacarlas, así que le dedico estas líneas y punto. Actualizaré más a menudo, aunque me estén friendo a deberes, quizzes y tests.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Días 27 y 28 (o de los Capitals)

El domingo fue a patinar sobre hielo a un centro comercial. Sí, sí, como lo leéis. Aquí hay pistas de patinaje abiertas todo el año (no como la de un mes que ponen en Pontevedra, pero al menos es algo, hay gente que no lo ha probado en su vida). En realidad patinamos sobre una pista de hockey sobre hielo, la de los Capitals de Washington CD -qué nombre tan original, buaf. Aquí el hockey sobre hielo es enorme, la gente lo vive, hay merchadising por todos los lados.
El logo de los Washington Capitals,
equipo de hockey sobre hielo de DC
Llegué allí con Alzbeta y Patrick, después de que toda la familia fuésemos a pasear a un parque. El plan era meter al niño en sus clases (ya no es la primera vez que va, claro, pero sigue siendo pequeño y no sabe del todo aún) e irnos nosotras a patinar por libre. Alzbeta se quedó muy impresionada cuando le dije que yo sabía patinar sobre hielo. Todo el mundo nos ve como un país de eterno verano.
Patrick se quedó dormido en el coche y por no despertarle, su madre se quedó con él, dejándome a mí sus patines -que al parecer le regaló Edward hace unas cuantas Navidades. Al principio no iba muy segura porque eran de los de cordones y hacía mucho tiempo que no iba a una pista de hielo, pero luego me defendía bastante bien. Es como andar en bicicleta o nadar, nunca te olvidas aunque pierdas algo de práctica. Por cierto, esa clase de memoria se aloja en nuestro cerebelo y al ser memoria muscular es mucho más duradera, prácticamente sirve para siempre. Nos lo contó la profe de anatomía el viernes, ¿acaso no es un dato interesante a la vez que curioso?

P.D.(siempre hay cosas que se te olvidan): Cuando fuimos a la pista, los zapatos tuyos, propios, los dejabas fue, en los bancos de sentarse a cambiártelos. Y nadie te los robaba ni te los cambiaba de lugar. Me llamó la atención porque en España, seguro que te descuidas dos minutos y tienes que volver a casa calzada con patines de hielo.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Día 26 (o de la primera "xuntanza" del CIEE local)

Probablemente no sepáis lo que es una xuntanza. Normal. Pero cuando unos cuantos amigos o familia se reúnen en un mismo sitio con el único propósito de verse y pasar una jornada entretenida, no conozco término mejor. Normalmente no hay siquiera ningún acontecimiento en especial que celebrar, la cuestión es juntarse.
Hoy, los chicos de mi zona del programa de CIEE nos juntamos en casa de uno de los padres de acogida que además es coordinador (no mío, pero sí de muchos de los presentes). No había gente de mi beca; de hecho, sólo un chico tenía una y era por otro motivo totalmente distinto. Allí estaban 3 alemanes (Lars, el de la beca; Jena, la "hija" de Jim; y Anika, una chica morenita a la que curiosamente ha acogido una familia de color, así que no destaca tanto), dos chinos (Wong, un chico muy majo con un hermano de acogida muy majo también; y Cristina, una chica 17 años súper tímida), una eslovaca (Dominika, a la que Alzbeta y yo fuimos a visitar un día), Isabella (una venezolana con la que congenié un montón) y yo. También estaban las familias o parte de ellas. En mi caso, fui con Alzbeta.
Estuvo genial, cada uno llevó un plato de su país -los postres, qué postres- y nos lo pasamos realmente bien. Yo hice un intento de paella que a la gente le gustó. Lo "gracioso" es que aquí no venden colorante artificial y en mi casa tuvieron que comprar azafrán, que cuesta una fortuna o dos.
Es gente muy, muy agradable, tengo el facebook de tres. Lo pasamos geniaaaaaal. Cuando estábamos por irnos, nos dijo la hija de Jim que había una alerta de tornado y no podíamos irnos. Así de risas, nos quedamos un poco más en la casa, lo cual estuvo muy bien para poder seguir hablando.
Pero lo mejor del viaje (que no del día) fue cuando Alzbeta me dijo que si tendría algún problema quedándome con los Findlay todo el año. ¡Menuda pregunta, por supuesto que no! No los cambiaría por otra familia que me pudieran encontrar, y me ha hecho tan feliz saber que al final se van en verano para poder quedarse conmigo todo el curso. Qué bien se portan, de verdad. Más cambios ya hubiesen sido demasiado.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Días 24 y 25 (o del "Go Highlanders!")

Esta semana, desde el martes hasta hoy, cada día he acabado más cansada. Esta mañana casi pierdo el bus, debo estar más atenta. Levantarme a las seis de la mañana me destroza.
Hoy he ido a un partido de football: fútbol americano. Jugaba McLean (el equipo de mi instituto) contra Falls Church (de otro high school). Fue como en las series o las típicas pelis, en serio. 
Yo en el McLean-Falls Church
Para empezar, los americanos deben tener sangre fenicia, porque te cobraban cinco dólares por entrar al partido. Bueno, a mí me los pagó Edward, que fue quien me llevó a verlo. Fue todo el espíritu yankee. El césped, por cierto, tiene el logo del instituto.
La grada local estaba llena de gente con ropa roja, ya sabéis, uno de los colores del instituto. Yo iba normal, con unos shorts beige a rayitas y un lazo y una camiseta beige pero más clarita. Destacaba, aunque parezca mentira.
A mitad del partido -hay cuatro cuartos- salió la banda de música, de más de 80 personas según el comentarista (y yo le creo) a tocar. Además, había una actuación con banderas bastante chula.
Os estaréis preguntando... ¿Y las animadoras? Sí, las hay. Más o menos van como las cheerleaders de Glee, el traje se le parece mucho. De hecho, hoy veías a chicas así vestidas por los pasillos.
Edward me explicó que el fútbol americano es como una guerra: tienes que ir ganándole terreno al enemigo hasta alcanzar su base. Hay varias "batallas", claro, y de vez en cuando se intercambian las "trincheras". Mientras tanto, las animadoras hacían sus cosas. No son súper espectaculares, pero están bien.
Aquí la gente vive muchísimo el deporte porque cada instituto tiene su equipo y se vuelcan muchísimo en él. Digamos que defienden sus colores.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Días 21, 22 y 23 (o del comienzo de las clases)

First things first, que diría mi profe de sociología y psicología: no pienso dejar tantos días sin actualizar, estas han sido circunstancias especiales.
Bueno, el lunes fue festivo. Se celebraba el Labor day, día del trabajo aquí en EEUU. No sé si lo sabéis, supongo que unos sí y otros no, pero lo que en inglés británico lleva el sufijo -our (flavour, honour, odour), con relativa frecuencia se escribe con -or en inglés americano (flavour, honor, odor). Ahora viene lo relacionado con esto: cuando te dicen "Labor day", se refieren a SU día del trabajo, el 3 de septiembre; cuando utilizan Labour day, quieren decir el día del trabajo de la mayoría del resto de países del mundo, el designado por la Segunda Internacional. Es un dato que a mí me pareció curioso.
En el Estado de Virginia, las clases comienzan tras ese día. En muchos otros, tipo Texas o Lousiana, ya habían comenzado hace tiempo.
No os voy a contar de las clases porque le quiero dedicar una entrada a cada asignatura, ya que hay mil cosas que me gustaría comentar. Sólo decir que el primer día fue un poco caótico, porque el edificio es grande y hay veces en las que tengo ocho minutos de reloj para recoger mis cosas, localizar en mi mapita dónde está el aula de la siguiente asignatura y apurar hacia ella (eso contando que no me pierda o haya "atascos"), estando la siguiente clase en otra planta, en otra esquina. Luego quise buscar mi taquilla y mi perdí, yuju. Se me debía notar en la cara, porque alguien del instituto, no sé si era profesora o qué, me paró y me buscó ayuda. De momento no sé usarla porque aunque finalmente la encontré, sonó otra vez el timbre (que por cierto, da un ruido bastante desagradable) y tuve que salir semi-corriendo. Al final del día, no sabía dónde estaban los buses, ergo casi lo pierdo. Me agobié muchísimo, porque ni Alzbeta ni Edward podían ir a buscarme (ya me lo recordaron por la mañana) y como lo perdiese, me esperaba la gran caminata hasta casa. Menos mal que lo cogí, aunque no sabía cuál era mi parada (por la mañana me había llevado Alzabeta, al ser el primer día) y me bajé casi en el fin del mundo. Pero sobreviví sin ningún incidente grave y estoy muy orgullosa de ello.
El segundo día ha sido mucho mejor. En la parada conocí a una chica de rasgos asiático (Zuchin o algo así se llama) que me habló bastante maja, y en el comedor me saludó un chico -lo menos interesante del mundo, no os entusiasméis- que me invitó a unirme a su grupo, que eran todo chicas menos él. Fue chachi porque así tuve con quien sentarme en historia: otra asiática (no nacida allí, por supuesto) que había estado comiendo conmigo y también fue muy amable.
Ahora me estoy estabilizando un poco, porque nos mandan toneladas de deberes, pero estoy segura de que en unos días le cogeré el truco. De hecho, hoy ya noté que me brujuleaba mucho mejor por los pasillos. Aún así, voy a marcar la localización de mi taquilla en el mapa.
Seguiré informando.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Días 18, 19 y 20 (o de Bethany Beach, DE)

Estas han sido mis auténticas vacaciones. Madre mía, fue fantástico. Os pongo en situación: ¿recordáis la familia con la que fuimos a tomar el brunch? Pues la madre de la mujer tiene una casa de vacaciones en una urbanización de Bethany Beach, Delaware, y allá nos fuimos las dos familias durante el fin de semana.
A las once y algo pasó el padre a recogernos a Edward, a Patrick y a mí. También venía su hija, Jade, de cuatro años -Patrick le saca unos meses y son buenísimos amigos desde bebés. Allá nos fuimos, tres horas en el coche metidos. A mí no me importan los viajes largos, pero es que estos chiquillos no paraban de gritar y creo que casi todos mis lectores saben que no soporto el ruido. Soy la típica que en los exámenes tiene que pegar un grito cuando la gente empieza a armar barullo. Las tres horas con dos niños de cuatro años fueron tortuosas -aunque lo podría considerar una caricia celestial en comparación con estar prácticamente los tres días sin internet.
La casa es fenomenal, si quitas que el aire acondicionado me congelaba. Tenía la planta baja y un baño y una habitación muy grande arriba con tres camas, para los no-adultos. Había un hilo musical y la música de la radio se escuchaba en todas partes, lo cual estaba muy bien porque el señor ponía una emisora que a mí me gustaba, la verdad. Para ser segunda residencia, estaba súper bien, incluso tenía mucha parte de la casa con moqueta -sin llegar al punto de la obsesión británica, esto aquí es bastante común.
La piscina de la urbanización Forrest Bay
La urbanización tiene una piscina de ensueño. En serio, en el paraíso no la hubiesen diseñado mejor. Me bañé, nadé, dejé de nadar (tiene una zona, el "lazy river", que como bien indica su nombre, con unas corrientes de agua te lleva sola; es maravilloso), tomé el sol escuchando música (es que aquí puedes dejar tus cosas en la hamaca sin miedo a que te roben)... Sólo un par de consejos: si tenéis el pelo alisado, no os tiréis por el tobogán de agua, por ninguno de los dos, y agarraos la parte de arriba del bikini si os vais a lanzar hacia delante. Os lo digo por experiencia...
Después fuimos a cenar a un restaurante (volví a tomar ensalada, aquí me estoy aficionando a ellas) y fuimos a jugar (bueno, los pequeñajos) a área recreativa. Después tomé helado en un sitio en que tenía una barra libre de toppings, que aunque no era demasiado variada, me sirvió para tomar uno de los mejores helados de toda mi vida. Dejo de pensar en él que me entusiasmo. Tanto Alzbeta como Danielle, la madre de Jade, llegaron por la noche, porque el viernes trabajaban.
El sábado por la mañana fuimos a la playa en un bus gratuito para los que tienen casa en la urbanización y la temperatura del agua era idónea, podrías estar horas sin tener frío -no como en Galicia, ejem-, a pesar de estar a la altura de Londres, porque la corriente marina trae agua cálida del Ecuador. La playa en sí es preciosa y larguísima, no tiene final. Se me hace muy raro pensar que si me pusiese a nadar a nadar, hipotéticamente, podría llegar a Pontevedra... El caso es que se echó a llover (aunque seguía haciendo calor) y claro, nos fuimos. Como por la tarde el tiempo volvió a abrir, fuimos a la piscina de nuevo.
El domingo fuimos a Funland, una especie de miniparque de atracciones. Los niños se lo pasaron muy bien, era fantástico ver cómo disfrutaban. Como no podía faltar en EEUU, era un sistema de tickets que se podían ganar en unos juegos y gastar en otros. También ese día tuve tiempo para ir al piso de arriba (donde hacía menos frío), tumbarme en el suelo de moqueta un par de horas, sin hacer nada, y pensar. Menos mal, porque yo si no tengo mi especio y mi tiempo para mí misma, para estar sola, me ahogaría. Por la tarde-noche volvimos a Virginia. Cuando vi en el GPS que faltaban unos minutos para completar la ruta, pensé "¡Uf, qué bien, en nada estamos en casa!". Luego me quedé reflexionando y claro, ahora esto es "casa"... Muy raro, porque es verdad que al llegar noté esa sensación de "hogar". Y en cuanto me termine de acostumbrar a esto, me tendré que ir a otra casa, pero bueno, se trata de otro tema.
El caso es que han sido unas verdaderas vacaciones americanas.

jueves, 30 de agosto de 2012

Día 17 (o de comer ensalada 2 días seguidos... y gustarme)

Os escribo hoy porque mañana nos vamos a pasar el fin de semana a Delaware, otro Estado. Sí, se suma a la lista de ellos que conozco. Es genial, porque quiero pasar por cuantos más, mejor. Ya os contaré de mi aventura en Bethany Beach.
Hoy me he tenido que levantar e ir al instituto a por mi horario. Entro a las 7:20 y salgo a las 2:10, comiendo el high school. El sistema es un poco raro, pero intentaré que lo comprendáis.

  1. Hay Red days y Silver days, ya que esos son los colores del colegio.
  2. Tales days se van alternando. El martes 4 (primer día de instituto) es rojo, la siguiente jornada es plateada, a continuación rojo y así sucesivamente.
  3. Cada día se divide en: clase de 104 minutos, break de 8 minutos para cambiarse de aula, otra clase de 96 minutos, un lío durante el cual hay clases y media hora para comer (que ya os explicaré cuando me den la información el primer día) y una última clase de 54 minutos.
  4. La clase de 54 minutos la tengo todos los días para la misma asignatura, mientras las demás van alternando según el día sea rojo o plateado, para sumar el mismo tiempo -más o menos- de clases por cada asignatura.
En definitiva, mi horario ha quedado así:
Días rojos: Biology AP*, Sociology-Psychology**, Latin 1, Precalculus with Trigonometry.
Días plateados: Human Anatomy & Physiology, English 11***, US/VA History Honors**** y Precalculus with Trigonometry.

*. AP = Advanced Placement. Es el nivel más alto de los tres que se pueden escoger.
** Aquí no son tres trimestres, sino dos semestres. En este "mix" doy sociología el primer trimestre y psicología el segundo.
*** Es inglés normal, como el que cogería un alumno cualquiera no muy interesado en la asignatura.
**** Honors es el segundo nivel más alto de los tres que se pueden escoger.

¿Soy una suicida? Probablemente. ¿Voy a aprender de lo que me gusta y va a valer la pena el esfuerzo? Estoy segura de que sí.

(Por otro lado, que sepáis que si no os contesto al whatsapp no es que me caigáis mal ni que os esté haciendo el vacío, sólo ocurre que mi maravilloso móvil no sabe coger wifi -yuhu. Nada, eso, que cualquier cosa, hay redes sociales o podéis comentar, no os voy a ignorar.)

miércoles, 29 de agosto de 2012

Días 15 y 16 (o de cómo irse asentando)

Estos días han sido menos de hacer cosas fantásticas y más de ver el estar aquí como mi vida normal. Lo típico: ya puedo coger el teléfono de casa e incluso llamar a la vecina, me dejan al niño un par de horas para que lo cuide, puedo estar sola en casa, me prestan las llaves... Más como si fuese otra de la familia.
La verdad es que tengo mucha suerte con ellos y me apena un poco que sólo sean una welcome family, porque mejor que esto dudo que lo encuentren, e igualarlo va a ser casi imposible también.
También fui a casa de Carmela, la chica valenciana, porque me llamó por la tarde, que si me acercaba un rato a su casa. Se me fue la noción del tiempo y llegué "tarde", a las ocho (el niño ya estaba acostado), así que me tuve que hacer un sándwich y adivinad de qué fue: mermelada y mantequilla de cacahuete. Yankee total.
Me encontré una monedita en el suelo al ir a buscar a Patrick a su soccer camp y de paso, gracias a Edward, he aprendido sobre las monedas en EEUU, que por cierto apenas sabía nada de ellas. Os cuento: un dollar (dólar) se divide en cien cents (céntimos/centavos), cuyo símbolo es ¢, pero cada moneda tiene un nombre especial. Las de un centavo se llaman penny, las de cinco se conocen como nickel, las de diez (como la que yo hallé) son un dime y las de veinticinco céntimos de dólar tienen el "apodo" de quarter. Luego half dollar -cincuenta centavos, lógicamente- y one dollar. Luego, si blogger se digna a dejarme, os pondré una fotito, para que no tengáis que hacer vosotros el trabajo de buscarlas.

Además, me ha visitado mi supervisora de CIEE (la organización que se encarga de todo) y le he dicho que todo muy bien. Ella se metió con cómo hablaba, pero la verdad es que a mí algunas cosas de las que ella decía también se me escapaban. Supongo que iré mejorando, claro. Además, hacía un rato habían halagado mi pronunciación así que no me importó tanto.
Leo un poco los blogs de otros becados -sí, chicos, os hago caso- y todos están viviendo experiencias maravillosas. Yo también estoy muy bien, muy muy bien, pero no vivo tantas cosas guays como ellos. O son diferentes, no lo sé. En cualquier caso, me encuentro contenta y satisfecha con cómo va yendo mi vida aquí.

lunes, 27 de agosto de 2012

Días 13 y 14 (o del Dolphin Swimming Club)

Tienen juke boxes, metías 25 cent.
y sonaba esa canción en todo el local
El domingo fuimos a tomar brunch con unos amigos de los Findlay que también estuvieron con ellos en la embajada de Nicaragua. En realidad, yo ya había desayunado porque no sabía nada del asunto, pero os lo explicaré. Un brunch, para el que no lo sepa, es un desayuno fuerte y tardío. Es el mejor invento del mundo porque es tomar la deliciosa comida del desayuno -del desayuno americano- en más cantidad y con algo de comida normal. En serio, debéis probarlo, es una delicia. Yo también pensaba que se trataba de una estupidez, pero he cambiado de idea totalmente.
Tomamos el brunch en una cadena de
restaurantes sanos llamada "Silver dinner"

Hoy he ido a la piscina con la familia de esta chica española a la que conocí el otro día y lo pasamos muy bien. Al final ya se hizo un poco aburrido, claro, pero en general me divertí mucho. Les gorroneé bastante fruta porque estaba buenísimo (aquí la fruta parece la perfectísima de los anuncios) y me sentí un poco mal, así que el próximo día seré yo la que me lleve una pieza para no comer de la suya. Después de la cena fuimos a visitar a una chica a la que está supervisando Alzbeta -que como probablemente ya os haya contado, es voluntaria de CIEE- y la verdad es que bien, porque durante el camino hablamos mucho y me cae aún mejor de lo que ya lo hacía.
Me preguntó por mi padre y bueno, la verdad es que me ha hecho pensar. No hecho de menos a mis padres porque en realidad no les necesito físicamente, me valgo por mí misma. Además, ellos saben que estoy bien y yo que ellos también. Pero tengo cosas que decir sobre mi padre. Esto es un rollo que probablemente a nadie le interese y él ni lea, pero necesito contarlo. Mi padre no es el padre ideal, tiene muchos defectillos, pero aún así, es el padre perfecto para mí. Si me hubiesen dejado diseñar uno, seguro que lo hubiese hecho peor. Le admiro muchísimo porque es una persona muy sabia y reflexiva, que sabe de todo. Siempre se puede hablar con él y siempre tiene cosas que enseñarte. Confío mucho en él y le cuento muchas de las locuras/manías/idas de olla que se me pasan por la cabeza. Me defiende de mi madre cuando lo necesito y me riñe cuando es preciso, pero la mayoría de las veces hasta un punto justo. Me ha enseñado tantísimo y... ojalá algún día llegué a tener la mitad de conocimientos de los que él tiene, porque no sólo es una persona realmente inteligente, sino que además utiliza su intelecto. Aparte de lo que le admiro por eso, me quiere tanto y me tiene tanto aprecio, creo que no sólo como hija, sino como persona, que me hace valorarlo mucho más. No soy la clase de persona a la que van llamado guapa cada dos por tres, pero él siempre me lo dice y me hace sentir muy querida. Además, me llama princesa y encabeza así sus emails, es inevitable que me acuerde de él cuando otra persona me lo llama. -hoy me pasó-. Y no sé, el día que me falte por completo... mejor ni me lo imagino.

domingo, 26 de agosto de 2012

Días 11 y 12 (o de Maryland)

Aunque hoy sea el día 13, tanto tiene.
Anteayer comenzaron mis primeros intentos de socialización: conocí a una valencia de un año menos que yo, la cual está pasando el verano en casa de su tía, una mujer de Barcelona que trabaja en la embajada española y vive con su marido americano y sus cuatro hijos en una casa, literalmente, a la vuelta de la esquina. El hombre es arquitecto y tienen una casa impresionante. Nos caímos genial y para mañana teníamos planeado ir juntas a la piscina a conocer a más gente que ella tiene fichada y va a ir a mi instituto.
Sólo conozco a una persona que vaya al McLean, un senior (o sea, de un año más que yo), llamado Sam, que vive en mi calle. Pero vamos, que únicamente nos presentaron, debería hablar con él alguna vez más para "tener contactos".
Como nota curiosa, yo siempre había pronunciado "maclíin", pero no, es "macléin". Me estoy corrigiendo poco a poco, pero a veces aún lo digo mal.
Un cangrejo azul de Maryland

Ayer fuimos a Maryland, a casa de unos amigos. Aquí la gente tiene una vida social impresionante, siempre andan con compromisos, planes, cosas que hacer... La casa era una mansión. En serio, las burradas de casas que hacías con los sims te darían una ligera idea. Mejor no me pongo a describirla, que me corroe la envidia por dentro. Parece que sólo he estado tratando con gente bien o algo así.
Monté en la parte de atrás de un pick-up (también conocida como ranchera) y tengo que decir que ir marcha atrás es alucinante. Pesqué cangrejos en la bahía de Chesapeake (nombre que se resiste a entrarme en la cabeza y siempre tengo que copiar y pegar de la Wikipedia), os voy a explicar cómo: Coges un cuello de pollo crudo y le atas firmemente un buen cordel, lo sumerges en el agua hasta el fondo y esperas a sentir un cangrejo tirando; luego, con muuuucha lentitud, vas subiendo y otra persona lo "pesca/rescata/recoge" con un aparato que es como un cazamariposas pero bueno, de aluminio u otro material resistente. Así contado no parece gran cosa, pero os aseguro que es emocionante, muy pero que muy emocionante. Yo pesqué un cangrejo azul de Maryland, pero como no tenía el tamaño adecuado lo devolví a la vida. Después volvimos a la mansión y la mujer, que era chef pero se retiró para pasar mas tiempo con sus hijos, nos hizo un buffet de burritos (make your own burrito!). Hubo un punto en que por cosas tuve que irme yo sola a un cuarto a cargar el iPod, y entonces llegaron dos niñas de un partido de soccer. Aún siendo unos años más pequeñas que yo, nos caímos fenomenal y lo pasamos de maravilla hasta la hora de marcharnos. Llegamos a casa tan tarde y yo estaba tan reventada que me descalcé, cambié, escribí un mail y apagué la luz.
Quería escribir una entrada porque fue un día maravilloso, pero se me cerraban los ojitos.

jueves, 23 de agosto de 2012

Días 9 y 10 (o del río Potomac)

Ayer fuimos a un parque natural precioso, Great Falls, en el río Potomac (aquí, el enlace en inglés a la wikipedia) y os traigo pruebas gráficas. ¡Yuhu! ¡Fotos! Parecen que le dan un toque más bonito al blog. Vi el estado de Maryland, que está al otro lado de la cascada. En serio, ir a ese parque, tumbarte habiendo llevado un libro/música/móvil con internet tiene que ser una experiencia maravillosa. También ir a pasar el día con amigos. O pasear por ahí sola, con tus pensamientos, sin rumbo... Ay, qué pena tener tan poca vida aquí. (Si estuviesen aquí mi grupo, Sabela ya habría montado un picnic, o cualquier otra de las chicas)
 Hoy hemos ido a Washington, DC. Puedo afirmar orgullosa que he pasado por el monumento a Washington, el Capitolio y hasta he visto de lejos la Casa Blanca. De todas maneras, a eso volveremos otro día, porque el plan de estar tarde consistía en ver el Museo de Indios Americanos. Resulta que en Washington, los museos son gratuitos y de lo más interesante, así que me van a llevar a más en cuanto tengamos la ocasión. El de hoy estuvo genial porque, como comprenderéis, yo no había dado demasiado de indios americanos en clase. No es que sea todo un mundo, es que son muchos mundos, uno por cada tribu diferente. Y creedme que son totalmente distintas; bastante más que las diversas naciones, por ejemplo.

Yo creo que es diferente cómo se enfrenta a la distancia de lo conocido toda la vida una personita de mi edad a cómo se enfrenta un adulto. Pero si a una conclusión he llegado estos días, es a la siguiente: echo de menos a mucha gente, sí, porque yo quiero mucho a mis amigos; pero con sólo traer a una o dos personas, mi felicidad se vería incrementada casi tanto como si viniesen todas.

Por cierto, no me quiero tirar flores, pero el blog ha superado las 1000 visitas. ¡Gracias a todos, me animáis mucho a continuar!

martes, 21 de agosto de 2012

Días 7 y 8 (o de la semana)

No me puedo creer que hace una semana y unas horas mis amigos me estuviesen dando una fiesta sorpresa (desde aquí aprovecho para decir que gracias, chicos, sois una maravilla en aquel continente y en este, os quiero desde el fondo de mi pequeño corazón), yo llorando como una magdalena y acabar la noche empapada reflexionando con estos geniales amigos míos en el BBVA y La Oreja de Van Gogh de fondo. Y que hace una semana Marta (te quiero) estuviese durmiendo en mi cuarto mientras yo me quedaba con el móvil hasta la seis de la mañana. Que mis padres y ella me acompañasen al aeropuerto, hace una semana. Desde entonces me he convertido en profesional de aeropuertos, he cruzado El Charco, he pasado dos días celestiales en Nueva York, me he instalado con mi nueva familia y he vivido miles de cosas que jamás olvidaré. Jamás pensé que tan poco tiempo fuese a dar para tanto.
Desde los buzones con banderitas sacados de los sims, pasando por las fuentes de agua típicas en los pasillos del instituto, hasta las banderas en cualquier sitio imaginable, esto es lo más yankee de la vida. En mi casa, padre e hijo juegan al béisbol en el jardín trasero, vamos a la piscina municipal, hemos visitado el río Potomac (una maravilla de la naturaleza), Edward me ha llevado a Starbucks antes de que le acompañase a comprar, y mi instituto tiene una vitrina de trofeos entre otras cosas sacadas de High School Musical o similares.
Mi vida aquí es una maravilla. Quizá echo un poco de menos las tardes con mis amigos, hablar por whatsapp con Esther o que mi padre me echase Fenergan cuando me picaba un mosquito (lo que casi nunca me pasaba, no como aquí). Echo de menos más a mi padre que a mi madre. No es exactamente necesitarle, sino, por ejemplo, pensar en lo bonito que era cuando llegaba del trabajo y comíamos cacahuetes juntos mientras él me explicaba cosas avanzadas, que no dábamos y dudo que demos en el instituto. Pero el ambiente en mi casa no era muy bonito y tampoco se puede tener todo, así que creo que me quedo con esto, no sé si por la novedad o por qué es.
Os iré contando cómo evoluciona mi opinión, que para algo tengo esto.

domingo, 19 de agosto de 2012

Día seis (o del miedo que da "tener que hablar")


Me desperté a las seis para poder hablar con gente en paz si parecer que me recluía en el ostracismo, o que al menos nadie lo supiese. Sí, gente, cuando vives a seis horas de diferencia de la gente que te importa, tienes que hacer así. He pensado que cuando haya clases va a ser todo mucho más cómodo, porque por la mañana (su mañana) van a estar en clases y por su tarde-noche yo voy a tener tiempo. Mientras tanto, un esfuercito no mata a nadie. Además, nos vamos a la cama muy temprano, no es problema.
Me iban a llevar a Washington DC, pero el tiempo era tan malo que sólo fuimos en coche por Alexandria, una ciudad preciosa de la zona, todo casitas de ladrillo rojo… Aquí, lo de 200 años es considerado antiquísimo, una reliquia. Alzbeta y yo, europeas, procuramos no reírnos en su cara. Comimos en un sitio que parecía sacado de Grease (cuando se lo conté a una vecina, entendió Greece y volví a quedar de penísima), pero con comida sana.
Después de jugar un poquito con Patrick, me puse a deshacer mis maletas. Procuré ir lentísimo porque estaba manteniendo una conversación genial y no quería terminarla jijiji. Luego, habiéndose ido el niño a jugar a casa de los vecinos, Alzbeta y Edward me dijeron que “teníamos que hablar”. Me moría de miedo mientras intentaba recodar en qué habría metido la pata. Resulta que no era nada, sólo si tenía alguna o lo que fuese. Resulta que la familia al completo se va a mudar a Brunei antes de que acaben mis clases y bueno, no pueden tenerme todo el curso como les gustaría. Por ello (aunque me han dicho que soy fantástica y desearía poder alojarme los 10 meses), me están buscando otro hogar, pero de momento no han encontrado nada. La mujer me soltó literalmente “Tú tranquila, tampoco tengas miedo que no te vamos a poner en la calle”. Me reí, pero ahora que lo pienso… jejeje, no tiene chispa.
Cenamos y dimos un paseo por el vecindario, como buenos americanitos, saludando a los vecinos que estaban paseando a sus perros o jugando en familia en su jardín delantero. ¡Todo lo yankee, a mí!

Día cinco (o del pastel más rico de mi vida)


Este día seis no me apetece escribir nada, así que mañana os hago un resumen de la jornada y también intentaré ponerme al día.
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Hoy ha sido un día que se me ha hecho largo, larguísimo.
Me desperté muy temprano porque también me acosté como si fuese una chiquilla de diez añitos, desayuné con Patrick y Alzbeta y me tiré la mañana la mañana jugando con el niño (Mario es testigo indirecto de los hechos). Después, fui con la madre y Aneta, una familiar suya, a comprar. La zona es como un centro comercial, pero en vez de ser un solo edificio, cada tienda tiene el suyo propio. Adquirieron cosas en Carter’s, de ropa infantil; Marshall’s, una especie de outlet; y un supermercado que era exactamente como en la tele, ¡incluso te dan bolsas de papel!
Volvimos, comimos un sándwich y después de jugar un rato con Patrick fuimos a la piscina. Tienes hasta los salvavidas con los típicos traje y silbato, sentados en una silla alta. ¡Me tiré del trampolín y todo! Por cierto, vi a niños con bañadores de la bandera americana. Dice una amiga que los estadounidenses son “unos fachillas”, pero es que aquí está bien visto, se considera patriótico y eso tiene mucha aprobación. Con deciros que ya me he encontrado como quince coches con la dichosa banderita… Hablando de tópicos, todos los buzones (incluyendo el de mi casa) tienen la clásica banderilla roja que se levanta y se baja.
Luego hicimos una barbacoa (no debieron encontrar cosa más yankee) porque yo he llegado y Aneta se va mañana. Fue una pequeña reunión familiar en el jardín trasero. Uno de los presentes, cuyo nombre no recuerdo, nos dijo que lo negro que volaba no eran pájaros, sino murciélagos. Muy curioso. De postre, tomé una tarta riquísima de lima, frambuesas, crema y nata que es originaria de Florida y hablamos de lo que me espera en el instituto (teeeeela...)

Día cuatro (o del 6623 de Fisher Avenue)

Hoy es día seis pero bueno, eso.
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Debía estar yo con todas mis cosas a las siete y media de la mañana en el hall del hotel. Madrugué un poco más para poder mandar unos mails y despedirme de la única compañera de habitación que me quedaba (las otras dos se habían marchado más temprano porque se iban lejos, una de ellas hasta California).
Fuimos al aeropuerto de Newark y tuve mucha suerte, porque de casualidad mi billete era de los que traen una maleta pagada en el precio. A un par de chicas de mi beca que fueron conmigo en el avión les hicieron pagar 25 dólares, que menuda gracia les debió hacer... Cuando pasamos por el punto de control nos quedamos las tres solas, sin adultos responsables de nosotras. Y como todo me pasa a mí, un imprevisto apareció en el camino: el avión se retrasó. No es por quejarme (o sí), pero estoy hasta las narices de vuelos que no salen como tienen que salir. De verdad... al principio te lo tomas con humor, luego le echas paciencia, pero al final ya te dan ganas de mandarlo todo por ahí.
Cuando por fin llegué al Washington Dulles (que me había confundido en Newark, en la megafonía, con Dallas), allí estaban Alzbeta y el pequeño Patrick para recogerme. Fuimos a la casa, me pude conectar como es debido... durante poquísimo, porque el niño siempre quiere jugar conmigo Los chavalines se suelen divertir cuando estoy con ellos, pero a mí me cansan un poco. La idea de pasarme 10 meses entreteniéndole... bueno, no sé, a lo mejor hasta le cojo cariño.
De momento, estoy empezando a instalarme en mi cuarto, sólo he deshecho la maleta de mano.  Por cierto, el regalo de Patrick fue un pequeño fiasco porque ya tenía dos pizarras magnéticas más. Os seguiré contando porque hay mil cosas curiosas, como que los váteres botoncito ni para tirar hacia arriba, sino una pequeña palanca, como en las pelis. Tooooodo es "como en las pelis", en serio.
Por la noche estuve viendo la tele con los padres, y muy bien, porque era una serie británica (Doctor Martin) y hasta yo me sorprendí de lo bien que entendía, me enteré de todo perfectamente.

sábado, 18 de agosto de 2012

Día tres (o de cómo la 5th Avenue está plagada de taxis amarillos)

Otra vez lo escribí en su momento. Alertaré con este aviso hasta que me ponga al día.
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Hoy ha sido un día de lo más entusiasmante. Primero fuimos a desayunar a un buffet, que tenía muy poca variedad pero contaba con estos típicos cereales de aritos de colores. ¡Están buenísimos!
De allí fuimos caminando al Empire State Building. Sí, gente, Paloma caminando por las calles más célebres de Nueva York, yo tampoco me lo creería. Y cuando subí a la planta 86 del rascacielos, me sentía como si estuviese viendo una película: las vistas panorámicas son impactantes, muy impactantes. Paseamos por la Quinta Avenida, después visitamos el Museo de Historia Natural (¡es perfecto, ojalá hubiésemos estado allí horas!), pasamos por donde mataron a John Lennon y por Strawberry Fields, una zona del Central Park en homenaje a él, y por el resto del parque, que es precioso y de lo más romántico. Si tuviese un novio o algo, me gustaría ir en barquita por ese lago.
Parece que no he salido del pueblo en toda mi vida cuando me entusiasmo con estas cosas, ¡pero de verdad que mola muchísimo!
Cogimos el bus para ir a la zona del embarcadero del río Hudson, donde hay una especie de centro comercial en un ambiente muy bonito. Allí echamos horas y comimos-merendamos-cenamos mientras veíamos el puente de Brooklyn.
Por la noche nos dijeron las horas de nuestros vuelos domésticos, mañana me voy a echar unas risas porque tengo una falta de sueño...
Y hablando de sueños, esto es una fantasía hecha realidad, parece que no soy yo sino que estoy viendo una película o algo así. No puede ser que alguien tan insignificante y del montón como servidora esté viviendo semejante maravilla.

Día dos (o de cómo saltar un charco en ocho horas)

Otra vez, lo escribí en su momento y lo subo ahora.
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Por fin os escribo desde Nueva York. Hoy ha sido el día más largo de mi vida, literalmente, porque ha durado 30 horas (gracias, Estela, por hacerme caer). Nos levantamos y desayunamos en el hotel. Buffet libre, pero como siempre, a mí me tenía que pasar algo. Confundçi el sirope de chocolate con chocolate a la taza y me lo serví así a lo bruto. Estaba bueno, pero fortísimo, y todo el mundo se rió. Luego recibí varias felicitaciones por mi santo y una llamada de mis padres. Salimos hacia la T4 y a la una y media pasadas embarcamos; el avión salió con un poco de retraso. Hubo una cosa que me llamó la atención: en la pantalla en la que ponen las películas y tal, cuando despegamos se veía el avión desde fuera, gracias a una cámara instalada en la parte de arriba de la cola. Fue genial.
El viaje dura ocho horas, pero no es para tanto. Entre que duermes, lees, charlas...
Después visitamos una lluviosa Nueva York. Fue muy raro, ¡porque hacía calor y humedad a la vez! Es maravillosa, en serio. No parábamos de ver taxis amarillos, carteles luminosos y rascacielos. Todo es como sacado de las películas.
A continuación fuimos al Double Tree by Hilton de Nueva Jersey, un poquito alejado. Nos dieron documentación y la habitación. A mí, como no, algo me tenía que pasar. Por alguna razón, mi móvil no consigue conger wifi: lo hay, pero este cacharro siempre da problemas. No sería tan malo si no fuese porque el adaptador de enchufes no funciona con el cable del ordenador. Al menos me las pude apañar para tener un poquito de internet con el iPod.
Esto es fantástico. Una experiencia de las que no se olvidan.

viernes, 17 de agosto de 2012

Día uno (o de cómo vivir en un aeropuerto)

Esta entrada la escribí el primer día, pero como no he tenido ordenador, la subo ahora. Tengo un resumen de todos los días que os iré subiendo, ¿sí? :3
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Ahora mismo no tengo internet, pero en el portátil he abierto un word que luego pasaré al blog. Nuestro primer día de viaje ha tenido, como mínimo, obstáculos. Los becados de Coruña y Lugo iban a coger un vuelo de Santiago a Madrid, mientras los de Pontevedra y Orense utilizaríamos el aeropuerto de Vigo para llegar a la capital. Marta, una de mis amigas más íntimas, había venido a dormir a mi casa y estuvo con mi familia y conmigo hasta que pasé el control de seguridad, ese “punto de no retorno”.
Entramos al avión con las azafatas detrás metiéndonos prisa y, justo cuando iban a arrancar los motores, el piloto habló por el micrófono. Apenas presté atención porque supuse que era la misma parrafada de siempre, pero cuál fue mi sorpresa cuando comenzó: “Señores pasajeros, les rogamos recojan sus maletas y desalojen el avión, ya que hemos detectado problemas y nuestros mecánicos van a intentar solucionarlos”. Pensé que era una cámara oculta o alguna broma por el estilo, pero no. Era en serio, no teníamos vuelo. Si eres un turista cualquiera, pues te molesta, pero si tienes que enlazar en unas horas con un vuelo transatlántico, te destruye totalmente la planificación. Ocho horas en Peinador, el aeropuerto menos activo del mundo.
Primero, nos dijeron que lo arreglarían. Luego, que iban a traer en avión una pieza para solucionarlo. Después, que venía un avión de Madrid. A continuación, que un vuelo esperaría por nosotros. Más tarde, que el siguiente vuelo ya lo haría. Finalmente, perdimos todo y nos llevaron a un hotel para pasar la noche en Madrid. Así leído parece un cúmulo de fatalidades, pero en realidad no fue tan malo. Los becados son gente genial y me ha dado tiempo a conocerles un poquito más durante las horas muertas “tiradillos” por las terminales. El hotel en que nos han alojado tiene cuatro estrellas y está realmente bien. Hemos comido y bebido gratis todo el día, cosa que oficialmente no iba a pasar. No todo es blanco ni negro y aunque podría haber estado en Nueva York, esto también me está encantando.

domingo, 12 de agosto de 2012

McLean high school.

Situación de mi instituto en un mapa parcial de EEUU
Ese es el instituto al que voy a ir, definitivamente.
Está situado muy cerca de Falls Church, donde viviré mientras esté con los Findlay, y hay vecinos que también van allí.
Tiene un artículo en la Wikipedia en inglés, que es de donde voy a sacar parte de la información y con una página web que también está muy bien.
Cuenta con casi 2000 alumnos (al que voy en Pontevedra casi no pasa de los 600, así que será un cambio). Al parecer, allí en Estados Unidos es muy normal hacer rankings de los centros educativos. Mi instituto está clasificado, entre los públicos, como el mejor de Virginia y el quincuagésimo quinto de todo el país. Puedo ir contenta, ¿no?
¿Sabéis lo típico de los deportes, la rivalidad y esas cosas típicas de pelis americanas? Pues cómo no, el mío también tiene de eso: los archirrivales son los alumnos del Langley high school, también de ascendencia escocesa. Porque sí, mi "mascota" es un hombre con el traje típico de las tierras altas. Obviamente, también tenemos colores: el rojo y el plateado. De hecho, los "días rojos" y los "días plateados" se intercalan y tienen distintos horarios. Obviamente, cuenta con todo lo típico: que si el periódico escolar, el logo, el equipo de fútbol americano... Por cierto, Jared Leto, el cantante de 30 Seconds To Mars, y su hermano, Shannon, fueron a mi high school. Os dejo fotos con cositas para que os hagáis una idea, ¿sí?
Como podéis ver, ¡son todos unos ganadores!
Hemos salido de una película adolescente, nivel:
tenemos hasta una sudadera.

Este es el hall, más yankee imposible
El edificio por fuera, con el cartel, presumiendo

Cuentan con bastantes instalaciones deportivas