domingo, 27 de enero de 2013

Inauguration day (y más)

Os resumo lo que he hecho estos últimos días:

  • ¡Dormir en casa de una estudiante de intercambio alemana y otros! Lo pasamos genial haciendo lo típico: ver una peli, comer pastel, quedarse hasta las mil y una aunque al día siguiente te tengas que levantar temprano...
  • ¡Ver a Obama jurar su segundo término! Sí, nos consiguieron y allí estaba yo, una de las personas que salió en las televisiones de medio mundo. Fue de esas ocasiones en las que sientes que no perteneces a ese momento y ese lugar, algo tan increíble no te puede estar pasando a ti, todo es un sueño. Seis estudiantes de intercambio solos, buscándose la vida por Washington, DC, en el ojo del huracán. Cámaras que vienen de cientos de lugares, el planeta volcándose en ese evento y tú entre la multitud. Y por un rato, existir merece la pena.  Luego nos quedamos atascados en un metro casi tres cuartos de horas, pero hasta fue "guay" estar allí dos alemanas y yo de tiradillo sentadas por los suelos. Porqué, tres chicas viviendo algo de lo que se puede estar orgulloso de vivir. Cosas para contar. Estamos fabricando recuerdos y son made in America.
  • Menos horas de clase gracias a la nieve. Fue genial, nevó más o menos en serio y se trató de otro de esos momentos en los que te concentras en respirar y admirar la belleza de los copos cayendo, las calles blancas y los tejados blancos y los árboles blancos. Un buzón de los típicos americanos con la capa alba encima. Hermoso. Además de que me quitaron dos horas de ir al instituto dos días, que vamos, también se agradece.
  • ¡Fin de semana en North Carolina! Una casa en la playa, chicos de mi edad, el plan suena bien. Bajamos a la playa por unas escaleras nevadas, dibujamos nuestros nombres en la arena -un chico en alfabeto tailandés-, fuimos a hacer laser tag -el cual es como paintball pero con láser en vez de bolas de pintura y en un sitio cerrado-, una parte del grupo le echó agua fría por encima a la otra parte -un poco lago de contar, pero vaya si nos reímos el tailandés y yo-, sacamos fotos tipo Polaroid y vimos pelis. En resumen, chachi.
  • Visitar Williamsburg, una de las primeras colonias. Está maravillosamente conservada y es preciosa, merece muchísimo la pena. Lo resumo en dos palabras: interesantísima y cuqui. Comimos en un sitio muy bonito llamado The Fat Canary y luego vimos tiendas con recreaciones de artilugios de la época, tipo plumas hechas de plumas auténticas (valga la redundancia). Luego un señor disfrazado me empezó a hablar en inglés colonial con un acento que, yo creo, se inventó él y me quedé con toda la cara de tonta porque no entendía de la misa la mitad. Después fuimos a una tienda de frutos secos donde había como 25 clases de muestras que podías probar (sí, "probar", como si no me hubiese inflado...) y luego a una tienda de caramelos, que también estuvo bien aunque las cosas de probar no eran tan chachis -¿de verdad me estoy quejando? No.
En fin, que estoy haciendo muchas cosas y pasándomelo bien. Un saludo a todos vosotros, mis queridos lectores, y espero que hayáis visto el nuevo contador de visitas. ¡Hala, contribuid a que siga subiendo!

PD: #Secticidades <3

martes, 15 de enero de 2013

Los Sherwood.

El pasado sábado fui a visitar a ese matrimonio que me acogerá unas semanas y la experiencia fue muy buena. Le conté a Alzbeta que me ponía triste la idea de que separarnos, y ella me dijo que le pasa lo mismo, pero es lo que hay. También añadió que no habría sido capaz de "entregarme" a unos desconocidos y se alegra de que sea esta familia.
La casa es preciosa, de verdad. Mi cuarto es pequeño, pero más grande que el que tengo ahora -tampoco es gran proeza, pero no tengo derecho a quejarme, que al caballo regalado...- y tengo un cuarto de baño para mí sola. Pero lo mejor de lo mejor es que se levantan a la vez que yo ¡y no necesitaré caminar de puntillas o ir al piso de abajo para usar el baño y vestirme! ¡Y podré encender luces! Echo mucho de menos esas cosas de mi casa, junto con poder quedarme despierta hasta la hora que considere. Soy bastante responsable pero hay días en que simplemente no tengo sueño. Bueno, basta de quejarse. Está cerca de un conjunto de tiendecitas -helados y poco más, pero yo estoy muy contenta- y ¡tiene Correos! Genial. Lo del transporte hasta el instituto será un poco más complicado pero hey, estamos pensado soluciones.
El marido es historiador y la mujer hace algo relacionado con la economía/banca, ambas trabajan para el gobierno. Parecen muy cultos y están contentos con la idea de que vaya a su casa -es un poco obvio pero lo digo igual. Tienen una casa en West Virginia (que es un estado diferente) y dicen que me llevarán. Estaría muy bien.
Fuimos a comer a un café y me hicieron muchísimas preguntas, pero todo por mi bien. No me quiero ir del 6623 de Fisher Ave, pero ya que lo tengo que hacer, que sea a esta casa.

miércoles, 9 de enero de 2013

Bonus track

Hoy soñé con mi profesora de historia. Sí, muy raro, aunque creo que el hecho de tener hoy un examen con ella ayudó. Por si no era extraño de por sí, estaba en España. Conmigo. Luego se la presentaba a mis padres y más gente. Sin embargo, lo primero que pensé al despertarme fue "Palomita, tú eres tonta, ¿por qué la vas introduciendo en inglés?" Y luego caí en la cuenta de que cada vez sueño más en inglés. Estoy un poquito orgullosa de mí misma, tengo que reconocerlo.
Ha pasado ya un tiempo desde que publiqué el último balance de mi inglés y creo que es buen momento para volver a hacerlo.

  • Lectura: esto siempre ha sido lo que mejor se me ha dado -vale, porque es lo más fácil- y aunque en textos complicadísimos me sigo sin enterar de todo, en general no hay problema. Es curioso porque a veces estoy leyendo y sale una palabra desconocida, siendo ahí el momento en que me doy cuenta de que llevo todo el rato leyendo en inglés.
  • Escuchar: la verdad es que no suelo tener problemas cuando alguien se dirige a mí y mantenemos una conversación normal -aunque a veces tengo que pedir que me repitan algo-, el problema viene cuando hay otra gente manteniendo una conversación y me intento unir, no me empano de la mitad. Pero para ser sinceros, eso también me pasa con frecuencia en español, sin resultar tan frustrante porque me engancho más rápido. El otro día me felicitaron por mi inglés telefónico, aunque la verdad para mí nunca supuso un reto; probablemente porque no lo usé hasta que llegué aquí y mi inglés ya es decentillo desde entonces.
  • Hablar: vale, es lo que peor llevo. Por supuesto que me expreso bien, pese a que en oraciones mi largas o con muchas subordinaciones sigo hablando a velocidad de tontita, pero no consigo deshacerme del acento. En serio, es lo peor. Qué mal lo llevo. No pasan dos minutos al conocer a alguien y ya me están preguntando de dónde soy. Lo bonito (si es que hay algo positivo en todo esto) es que ahora identifico mejor qué pronuncio mal y qué no. Lo que peor llevo es:
  1.  Diferenciar el sonido "g" de "w". Good y wood me salen prácticamente igual)
  2.  Pronunciar la "u" en duck/nurse/sun. Le tuve que deletrear a mi padre "Blur" porque no sabía de qué le hablaba -aunque hola, estoy comparando Oasis con otro grupo, ¿tú cuál crees que es?- y ya es una risa general cuando no canto bien la canción de "Skippy the bush kangaroo".
  3. Las palabras que empiezan con s+consonante, tipo "star". Pero en esto estoy mejorando, y además he descubierto que si lo juntas con la palabra anterior es mucho más fácil.
  • Escribir: ¿Por qué mis profesores no me corrigen las faltas de ortografía? Ah, sí, porque a la mitad no les importa un comino. Bueno, pues a mí sí. Las s/ss y las p/pp me hacen dudar de vez en cuando. Vale, también me invento alguna palabrilla en "Espanglish" de vez en cuando, aunque no soy de las personas que se arriesgas escribiendo. Sigo teniéndoles un poquito de rabia a las preposiciones, pero siento que estoy mejorando muchísimo en eso. Y al menos pongo el apóstrofe en "He's", no como ciertas compañeras nativas a las que, de risas, se lo tuve que corregir.
Y ahora, ¡el bonus prometido! No, no es una canción, pero me gustaba cómo sonaba.
El puzzle de ciudades que me trajo Santa, se me olvidó
subirlo la otra vez

El Natural History Museum de Washington DC

Mi habitación en el sitio donde pasamos aquellos días
antes de New Year's Eve

Es un contador en el Nat. Hist. Museum en el que
llevan la cuenta aproximada de la población mundial

Esto es un poco de putifan, pero existe una calle
con este nombre y no pude evitarlo

Yo con un lápiz de los típicos amarillos americanos
(pero soy zurda y se lee al revés)

domingo, 6 de enero de 2013

Una grata sorpresa

Creo que ya os había contado una vez el hecho de que mis últimos días aquí (allá por mayo-junio) están en el aire, son un misterio. Mi familia se muda a Brunei y creo que me han cogido suficiente cariño como para no ponerme debajo de un puente a la primera de cambio. O lo que es peor, mandarme a casa de mi coordinadora local. Antes duermo en las colchonetas del instituto. Bromas (sí, "bromas"...) aparte, mi futuro no estaba nada esclarecido. Hasta esta semana.
Hoy han venido a tomar brunch, junto a otro matrimonio, unos amigos eslovacos de Alzbeta. Al parecer, el primer matrimonio les comentó hace poco el problema que tenemos en casa, y ellos decidieron que como están pensando en acoger a estudiante de intercambio, quieren "probar" ese tiempo conmigo. La verdad es que estoy encantada con la idea. Bueno, tampoco es eso. Cada vez que pienso en que algún día voy a tener que dejarles... me pongo triste, la verdad. Pero no os voy a contar esas cosas ahora, ¡que aún está muy lejos y es tontería preocuparse! El caso es que en mi pseudo-futura casa tendría una habitación genial, un baño para mí sola, el matrimonio es un encanto y aunque no tienen niños, los vecinos son de mi edad. Voy a ir pronto a cenar a esa casa para verla por mí misma y hacer un pequeño "tour".
Ojalá esto salga adelante, de verdad.

miércoles, 2 de enero de 2013

Feliz 2013

Primer post del año. Primer día de clases. Vuelta a track and field. Es lo de siempre pero con un aire a nuevo. He preferido no hacer balance ni nada por el estilo porque se me amontonan los recuerdos y no tengo intención de llorar.
¿Cómo viví mi primer Fin de Año fuera de casa? Curiosamente. Cenamos downstairs, cosa que nunca hacemos, bebimos zumo de manzana con burbujitas y tiramos confeti para celebrarlo con Patrick a las siete. Luego salí con una amiga por el centro de Falls Church y pasamos un buen rato, pero me volví justo para cruzar el año con Edward y Alzbeta mientras veíamos el gran (falso, muy digital y muy falso) reloj de Times Square, NYC. Lo primero que dije fue "HAPPY TWO THOUSAND THIRTEEN!" Por cierto, yo sigo sin poder evitar poner el acento en "teen" y no la otra parte del número, al hablar de números acabados así. En fin, desde que me tomaron por una chica venida de Europa del este, creo que mi acento no podría ser más... esto... creativo. Al menos no tengo el típico español, supongo que es algo.
Y ahora... briiiiium, imaginad que estáis en una película y ocurre un flashback. Volvamos al día siguiente a Navidad. Jenny, mi amiga corena, y yo fuimos al cine a ver El Hobbit. Fue agotador, porque resultaron dos horas de actores con acento marcadísimo (y maravillosamente bonito), pero merece totalmente la pena. Luego me compré otro puzzle por sí, terminé en dos días el que recibí por Navidad. Tengo una foto, os la enseñaré cuando pueda. Al día siguiente fui al Museo de Historia Natural de Washington DC. Son gratis así que entré y... ah, fue muy chachi. Me pasé allí las horas hasta que me vino a recoger mi madre, que venían unos amigos a casa, unos que me caen especialmente bien. En el museo tuve que ir casi buscando un banco donde sentarme porque me dio un pequeño arrebato de tristeza y no dormí en toda la noche. Fue curioso, pero como era vacaciones hasta me hizo gracia. ¡Parecía el día de nunca acabar!
Al día siguiente partimos hacia Rose river, en Virginia pero más hacia el sur, y allí dormimos en una especie de cabaña pero moderna que me encantó. Casi siempre que voy de vacaciones es a un hotel, por eso esa experiencia resultó enriquecedora. Como había nevado bastante, fuimos a deslizarnos colinas abajo en un artefacto que, os describo, es como un gigantesco cuenco de plástico aplastado, y me pareció divertidísimo. Visitamos la UVA (Universidad estatal de Virginia), a la que mi padre acudió y por ello me pudo dar un "tour". ¡Tengo una camiseta! Después fuimos a Monticello, la casa de Thomas Jefferson, donde pude admirar la arquitectura de la época. A la vuelta casi me vuelvo loca porque Patrick no paraba de comportarse como no hay que comportarse, pero eso ya es otra historia.
Os quiero desear un feliz año a todos: familia, amigos de Pontevedra si me leéis, Sectarios si me leéis, otra gente de twitter, demás becados, lectores habituales y demás gentecilla.