- ¡Dormir en casa de una estudiante de intercambio alemana y otros! Lo pasamos genial haciendo lo típico: ver una peli, comer pastel, quedarse hasta las mil y una aunque al día siguiente te tengas que levantar temprano...
- ¡Ver a Obama jurar su segundo término! Sí, nos consiguieron y allí estaba yo, una de las personas que salió en las televisiones de medio mundo. Fue de esas ocasiones en las que sientes que no perteneces a ese momento y ese lugar, algo tan increíble no te puede estar pasando a ti, todo es un sueño. Seis estudiantes de intercambio solos, buscándose la vida por Washington, DC, en el ojo del huracán. Cámaras que vienen de cientos de lugares, el planeta volcándose en ese evento y tú entre la multitud. Y por un rato, existir merece la pena. Luego nos quedamos atascados en un metro casi tres cuartos de horas, pero hasta fue "guay" estar allí dos alemanas y yo de tiradillo sentadas por los suelos. Porqué, tres chicas viviendo algo de lo que se puede estar orgulloso de vivir. Cosas para contar. Estamos fabricando recuerdos y son made in America.
- Menos horas de clase gracias a la nieve. Fue genial, nevó más o menos en serio y se trató de otro de esos momentos en los que te concentras en respirar y admirar la belleza de los copos cayendo, las calles blancas y los tejados blancos y los árboles blancos. Un buzón de los típicos americanos con la capa alba encima. Hermoso. Además de que me quitaron dos horas de ir al instituto dos días, que vamos, también se agradece.
- ¡Fin de semana en North Carolina! Una casa en la playa, chicos de mi edad, el plan suena bien. Bajamos a la playa por unas escaleras nevadas, dibujamos nuestros nombres en la arena -un chico en alfabeto tailandés-, fuimos a hacer laser tag -el cual es como paintball pero con láser en vez de bolas de pintura y en un sitio cerrado-, una parte del grupo le echó agua fría por encima a la otra parte -un poco lago de contar, pero vaya si nos reímos el tailandés y yo-, sacamos fotos tipo Polaroid y vimos pelis. En resumen, chachi.
- Visitar Williamsburg, una de las primeras colonias. Está maravillosamente conservada y es preciosa, merece muchísimo la pena. Lo resumo en dos palabras: interesantísima y cuqui. Comimos en un sitio muy bonito llamado The Fat Canary y luego vimos tiendas con recreaciones de artilugios de la época, tipo plumas hechas de plumas auténticas (valga la redundancia). Luego un señor disfrazado me empezó a hablar en inglés colonial con un acento que, yo creo, se inventó él y me quedé con toda la cara de tonta porque no entendía de la misa la mitad. Después fuimos a una tienda de frutos secos donde había como 25 clases de muestras que podías probar (sí, "probar", como si no me hubiese inflado...) y luego a una tienda de caramelos, que también estuvo bien aunque las cosas de probar no eran tan chachis -¿de verdad me estoy quejando? No.
PD: #Secticidades <3
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