viernes, 21 de septiembre de 2012

Días 38, 39 y 40 (o del apagón)

El 40 es un número especial. No sólo porque yo lleve cuarenta días de aventura, que tengo algo de ego pero no tanto. No soy creyente en nada, pero objetivamente las raíces de nuestra cultura son las que son, sería un absurdo negarlo. El 40 es un número muy significativo en la Biblia, y no me podéis decir que no es importante en nuestra civilización. Resulta que el diluvio de Noé duró cuarenta días y cuarenta noches, y Jesús supuestamente estuvo en el desierto 40 días, por poner ejemplos conocidos y no meterme en cosas que requieren algo más de cultura general. Para los judíos, este número es muy especial. Significa prueba, examen, ensayo. Pues os voy a dar mi humilde opinión: cuarenta días no son nada. Ahora mismo, lo de Noé (si pensase que ocurrió) me parecería un juego de niños. Siempre he opinado que el tiempo no vuela ni pasa lentamente: suele tener la velocidad perfecta, aunque a veces pienses que es una injusticia lo célere que es.

Ayer me pasó una anécdota. Resulta que hubo una charla de la Cruz Roja en mi instituto y como acabó algo tarde, decidí coger el late bus, que los jueves pasa a las cuatro. Maldita la gracia. Estuve una hora y media esperando a un bus que nunca llegó. Y podría seguir allí de no ser porque unas niñas me hicieron enfrentarme a la realidad -yo soy así. Con tal, fui a recepción explicándoles que no tengo móvil ni manera de contactar con mi familia y poco menos que suplicando ayuda. Pero ahora ya me he enterado de que las rutas son diferentes y el lunes voy a buscar una parada que me quede relativamente cerca. Además, me dio tiempo a leer bastante. La biblioteca escolar es maravillosa, tiene los títulos que los adolescente queremos leer. Hasta cómics manga y cosas así. Pero vamos, que es muy grande. Y hay una sala de estudio silencioso ¡que la gente obedece! Allí no se escucha una mosca.
Luego fuimos a cenar a un chino y al ratito de volver a casa (apenas había jugado con Patrick y escrito medio email) se fue la luz. Así hasta la madrugada. Total, no pude hacer los deberes ni nada útil y me fui a la cama tempranísimo. Al parecer, es que se había caído un árbol, cortando la línea eléctrica.
"Share your happiness with others today",
rezaba el papelito en el interior de mi galleta de la fortuna.

Nota. El otro día se me olvidó explicar el subtítulo de la entrada: la alerta de tornado fue porque el otro día hubo una alerta de tornado.

3 comentarios:

  1. Las bibliotecas en USA son super importantes para ellos, las miman muchísimo y la figura del bibliotecario es respetada. Nada más y nada menos que como aquí JA!

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  2. ¡Sí, eso me ha parecido! Y la verdad es que me encanta^^

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  3. A mi como documentalista, bibliotecaria, experta en la información también! xD

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