miércoles, 29 de agosto de 2012

Días 15 y 16 (o de cómo irse asentando)

Estos días han sido menos de hacer cosas fantásticas y más de ver el estar aquí como mi vida normal. Lo típico: ya puedo coger el teléfono de casa e incluso llamar a la vecina, me dejan al niño un par de horas para que lo cuide, puedo estar sola en casa, me prestan las llaves... Más como si fuese otra de la familia.
La verdad es que tengo mucha suerte con ellos y me apena un poco que sólo sean una welcome family, porque mejor que esto dudo que lo encuentren, e igualarlo va a ser casi imposible también.
También fui a casa de Carmela, la chica valenciana, porque me llamó por la tarde, que si me acercaba un rato a su casa. Se me fue la noción del tiempo y llegué "tarde", a las ocho (el niño ya estaba acostado), así que me tuve que hacer un sándwich y adivinad de qué fue: mermelada y mantequilla de cacahuete. Yankee total.
Me encontré una monedita en el suelo al ir a buscar a Patrick a su soccer camp y de paso, gracias a Edward, he aprendido sobre las monedas en EEUU, que por cierto apenas sabía nada de ellas. Os cuento: un dollar (dólar) se divide en cien cents (céntimos/centavos), cuyo símbolo es ¢, pero cada moneda tiene un nombre especial. Las de un centavo se llaman penny, las de cinco se conocen como nickel, las de diez (como la que yo hallé) son un dime y las de veinticinco céntimos de dólar tienen el "apodo" de quarter. Luego half dollar -cincuenta centavos, lógicamente- y one dollar. Luego, si blogger se digna a dejarme, os pondré una fotito, para que no tengáis que hacer vosotros el trabajo de buscarlas.

Además, me ha visitado mi supervisora de CIEE (la organización que se encarga de todo) y le he dicho que todo muy bien. Ella se metió con cómo hablaba, pero la verdad es que a mí algunas cosas de las que ella decía también se me escapaban. Supongo que iré mejorando, claro. Además, hacía un rato habían halagado mi pronunciación así que no me importó tanto.
Leo un poco los blogs de otros becados -sí, chicos, os hago caso- y todos están viviendo experiencias maravillosas. Yo también estoy muy bien, muy muy bien, pero no vivo tantas cosas guays como ellos. O son diferentes, no lo sé. En cualquier caso, me encuentro contenta y satisfecha con cómo va yendo mi vida aquí.

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