Otra vez, lo escribí en su momento y lo subo ahora.
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Por fin os escribo desde Nueva York. Hoy ha sido el día más largo de mi vida, literalmente, porque ha durado 30 horas (gracias, Estela, por hacerme caer). Nos levantamos y desayunamos en el hotel. Buffet libre, pero como siempre, a mí me tenía que pasar algo. Confundçi el sirope de chocolate con chocolate a la taza y me lo serví así a lo bruto. Estaba bueno, pero fortísimo, y todo el mundo se rió. Luego recibí varias felicitaciones por mi santo y una llamada de mis padres. Salimos hacia la T4 y a la una y media pasadas embarcamos; el avión salió con un poco de retraso. Hubo una cosa que me llamó la atención: en la pantalla en la que ponen las películas y tal, cuando despegamos se veía el avión desde fuera, gracias a una cámara instalada en la parte de arriba de la cola. Fue genial.
El viaje dura ocho horas, pero no es para tanto. Entre que duermes, lees, charlas...
Después visitamos una lluviosa Nueva York. Fue muy raro, ¡porque hacía calor y humedad a la vez! Es maravillosa, en serio. No parábamos de ver taxis amarillos, carteles luminosos y rascacielos. Todo es como sacado de las películas.
A continuación fuimos al Double Tree by Hilton de Nueva Jersey, un poquito alejado. Nos dieron documentación y la habitación. A mí, como no, algo me tenía que pasar. Por alguna razón, mi móvil no consigue conger wifi: lo hay, pero este cacharro siempre da problemas. No sería tan malo si no fuese porque el adaptador de enchufes no funciona con el cable del ordenador. Al menos me las pude apañar para tener un poquito de internet con el iPod.
Esto es fantástico. Una experiencia de las que no se olvidan.
Ya estás en EE.UU. Qué fuerte.
ResponderEliminarQue sepas que no me olvido de ti y que te leo :3.