viernes, 17 de agosto de 2012

Día uno (o de cómo vivir en un aeropuerto)

Esta entrada la escribí el primer día, pero como no he tenido ordenador, la subo ahora. Tengo un resumen de todos los días que os iré subiendo, ¿sí? :3
-------------------------------------------------

Ahora mismo no tengo internet, pero en el portátil he abierto un word que luego pasaré al blog. Nuestro primer día de viaje ha tenido, como mínimo, obstáculos. Los becados de Coruña y Lugo iban a coger un vuelo de Santiago a Madrid, mientras los de Pontevedra y Orense utilizaríamos el aeropuerto de Vigo para llegar a la capital. Marta, una de mis amigas más íntimas, había venido a dormir a mi casa y estuvo con mi familia y conmigo hasta que pasé el control de seguridad, ese “punto de no retorno”.
Entramos al avión con las azafatas detrás metiéndonos prisa y, justo cuando iban a arrancar los motores, el piloto habló por el micrófono. Apenas presté atención porque supuse que era la misma parrafada de siempre, pero cuál fue mi sorpresa cuando comenzó: “Señores pasajeros, les rogamos recojan sus maletas y desalojen el avión, ya que hemos detectado problemas y nuestros mecánicos van a intentar solucionarlos”. Pensé que era una cámara oculta o alguna broma por el estilo, pero no. Era en serio, no teníamos vuelo. Si eres un turista cualquiera, pues te molesta, pero si tienes que enlazar en unas horas con un vuelo transatlántico, te destruye totalmente la planificación. Ocho horas en Peinador, el aeropuerto menos activo del mundo.
Primero, nos dijeron que lo arreglarían. Luego, que iban a traer en avión una pieza para solucionarlo. Después, que venía un avión de Madrid. A continuación, que un vuelo esperaría por nosotros. Más tarde, que el siguiente vuelo ya lo haría. Finalmente, perdimos todo y nos llevaron a un hotel para pasar la noche en Madrid. Así leído parece un cúmulo de fatalidades, pero en realidad no fue tan malo. Los becados son gente genial y me ha dado tiempo a conocerles un poquito más durante las horas muertas “tiradillos” por las terminales. El hotel en que nos han alojado tiene cuatro estrellas y está realmente bien. Hemos comido y bebido gratis todo el día, cosa que oficialmente no iba a pasar. No todo es blanco ni negro y aunque podría haber estado en Nueva York, esto también me está encantando.

2 comentarios:

  1. Bueno no hay mal que por bien no venga. Esperando noticias de turista pronto :)

    ResponderEliminar
  2. Como mola leerte. Esperando con impaciencia tu proxima entrada. Besitos y achuchones. Por cierto espero la cronica de NY que ya te leí en twitter :-)

    ResponderEliminar