¿Cómo viví mi primer Fin de Año fuera de casa? Curiosamente. Cenamos downstairs, cosa que nunca hacemos, bebimos zumo de manzana con burbujitas y tiramos confeti para celebrarlo con Patrick a las siete. Luego salí con una amiga por el centro de Falls Church y pasamos un buen rato, pero me volví justo para cruzar el año con Edward y Alzbeta mientras veíamos el gran (falso, muy digital y muy falso) reloj de Times Square, NYC. Lo primero que dije fue "HAPPY TWO THOUSAND THIRTEEN!" Por cierto, yo sigo sin poder evitar poner el acento en "teen" y no la otra parte del número, al hablar de números acabados así. En fin, desde que me tomaron por una chica venida de Europa del este, creo que mi acento no podría ser más... esto... creativo. Al menos no tengo el típico español, supongo que es algo.
Y ahora... briiiiium, imaginad que estáis en una película y ocurre un flashback. Volvamos al día siguiente a Navidad. Jenny, mi amiga corena, y yo fuimos al cine a ver El Hobbit. Fue agotador, porque resultaron dos horas de actores con acento marcadísimo (y maravillosamente bonito), pero merece totalmente la pena. Luego me compré otro puzzle por sí, terminé en dos días el que recibí por Navidad. Tengo una foto, os la enseñaré cuando pueda. Al día siguiente fui al Museo de Historia Natural de Washington DC. Son gratis así que entré y... ah, fue muy chachi. Me pasé allí las horas hasta que me vino a recoger mi madre, que venían unos amigos a casa, unos que me caen especialmente bien. En el museo tuve que ir casi buscando un banco donde sentarme porque me dio un pequeño arrebato de tristeza y no dormí en toda la noche. Fue curioso, pero como era vacaciones hasta me hizo gracia. ¡Parecía el día de nunca acabar!
Al día siguiente partimos hacia Rose river, en Virginia pero más hacia el sur, y allí dormimos en una especie de cabaña pero moderna que me encantó. Casi siempre que voy de vacaciones es a un hotel, por eso esa experiencia resultó enriquecedora. Como había nevado bastante, fuimos a deslizarnos colinas abajo en un artefacto que, os describo, es como un gigantesco cuenco de plástico aplastado, y me pareció divertidísimo. Visitamos la UVA (Universidad estatal de Virginia), a la que mi padre acudió y por ello me pudo dar un "tour". ¡Tengo una camiseta! Después fuimos a Monticello, la casa de Thomas Jefferson, donde pude admirar la arquitectura de la época. A la vuelta casi me vuelvo loca porque Patrick no paraba de comportarse como no hay que comportarse, pero eso ya es otra historia.
Os quiero desear un feliz año a todos: familia, amigos de Pontevedra si me leéis, Sectarios si me leéis, otra gente de twitter, demás becados, lectores habituales y demás gentecilla.
Feliz año!
ResponderEliminarQue bien, tienes unos "padres" que no te dejan casi parar en casa! Eso está bien, estas aprovechando el viaje.
Suerte para este 2013 :D
pd: yo qué soy? sectaria? jajajajaja